lunes, 22 de noviembre de 2010

LA EDUCACIÓN MILITAR: UN ENFOQUE INTEGRADOR TRANSCOMPLEJO.

AUTOR: MSc. JAVIER ROMERO BRACHO

Correo Electronico: romerobjavier@hotmail.com

Introducción.

A finales de los años 90 la presencia de la noción de complejidad y de diferentes conceptos asociados a ella se fueron haciendo común en las ciencias sociales para referirse a procesos de naturaleza social, los cuales se han hecho más visible en el del siglo XXI. Las reacciones en el área de la educación como ciencias sociales ante la teoría de la complejidad y su introducción en estas disciplinas han sido variadas, van desde los que consideran que ella abre un camino innovador, que contribuirá a resolver antiguas limitaciones del pensamiento social, hasta la negación más absoluta por esta.
Durante tiempos pasados el mundo se veía según las teorías de Newton como un compuesto de bloques mecánicos en interrelación, cada uno eran como partes separadas de la realidad que respondían a una causa-efecto. De allí que nuestra cultura sigue estando impregnada de mecanicismo, donde intenta predecir cualquier fenómeno desde una perspectiva reduccionista. Es por ello que surge el nuevo paradigma, al ver la realidad como un todo donde puede verse afectado el comportamiento y la evolución de la naturaleza por cualquier factor por más insignificante que sea. En este ensayo se pretende Abordar de manera conjunta los fenómenos de la realidad en la Educación Militar, mediante la transcomplejidad y tiene como objeto, contribuir a la compresión y solución de problemas puntuales en la Educación Militar.
Por otra parte los sistemas complejos se caracterizan fundamentalmente porque su comportamiento es imprevisible y la mayoría de ellos son inestables, se mantienen delicadamente equilibrados. Cualquier variación mínima entre sus elementos componentes puede modificar de forma imprevisible las interrelaciones y, por lo tanto, el comportamiento de todo el sistema. Sus estados evolutivos no transcurren a través de procesos continuos y graduales, sino que suceden por medio de reorganizaciones y saltos.

Desarrollo
La complejidad del mundo ha llevado al ser humano a simplificar la realidad, a abstraer la naturaleza para hacerla cognoscible y, caer en la trampa de la dualidad. Bien y mal; objetivo y subjetivo; arriba y abajo. Pero la tendencia a ordenarlo todo choco con la misma realidad; irregular y discontinuo, que acepta al mundo tal y como es: una imprevisible totalidad.

La Complejidad y la transcomplejidad
Abordar el conocimiento social, y también el educativo significa dar cuenta de la innovación y la complejidad. Morín, (2000) señala que el pensamiento complejo evita la reducción y la separación del conocimiento e integra la incertidumbre y las certidumbres y supone un ir y venir entre ellas y es capaz de reunir, contextualizar y globalizar, reconociendo lo singular y lo concreto. El autor citado expresa sus ideas en la esencia misma de la educación del futuro, en el contexto de su visión del Pensamiento Complejo. Desde esta perspectiva sería importante reformar el ámbito educativo militar y generar nuevas mentalidades que supongan el saber múltiple integrado, interdisciplinar y transdisciplinar.
Es oportuna mencionar que en estos tiempos la educación militar debe fundamentarse en la capacidad para enfrentarse a realidades complejas y dinámicas que forman la sociedad de la globalización, de la mundialización y de las nuevas tecnologías. Enfrentándose a los sistemas complejos donde existen herramientas intelectuales y heurísticas de otros tiempos, bajo una modalidad evolutivo-lineal que contempla un mundo homogéneo, estable, en el que las mismas causas producen, más o menos, los mismos efectos.
Conocer es reconocer la complejidad de las cosas, por cuanto mayor es el conocimiento de la complejidad, más alto es el nivel de incertidumbre. La epistemología propia de las ciencias humanas y sociales, y, por tanto, el discurso acerca de la educación militar, tras la modernidad, debe conjugar complejidad y transcomplejidad, conceptos propios de la ciencia de siglo XIX.
Ahora bien, abordar de manera conjunta los fenómenos de la realidad en la Educación Militar, mediante la transcomplejidad, tiene como objeto, contribuir a la compresión y solución de problemas puntuales en la Educación Militar. Es por ello que cualquier planteamiento que se haga ha de estar representado desde un punto de vista filosófico y epistemológico. Abordando la transcomplejidad y la praxis, al respecto la doctora Buitrago, (UNERG) indica que la transcomplejidad constituye un par dialógico-recursivo valioso, para la desconstrucción de las parcelas disciplinarias que han cercado y puesto límites al conocimiento, y donde la cotidianidad surge como generadora de una racionalidad diferente que permite la construcción de relaciones sociales, a través de la práctica social.
Por su parte La doctora Schavino (UBA), indica que la transcomplejidad es el producto de un estudio reflexivo, hermenéutico, e interpretativo de saberes, acerca de la epistemología del enfoque integrador transcomplejo, cuyo aporte sustantivo se nuclea en torno a la convergencia de posturas sinérgicas, heurísticas, autopoiéticas, complejas y transdisciplinarias, y se encuentra soportado en los principios epistemológicos de la complementariedad, la sinergia, la integralidad y la reflexividad
Finalmente, la doctora Villegas explica que la transcomplejidad es una nueva cosmovisión investigativa, que permite dar cuenta de una realidad múltiple y diversa, que supera las disyunciones sujeto-objeto y abre camino a la interacción y a lo reticular, como fuentes constitutivas de la realidad compleja.
En ese sentido, se plantea una praxis que a la vez sea rigurosa, de apertura y de tolerancia hacia otros puntos de vista, debe descansar en un trabajo sinérgico y multimétodos, donde el grupo, a través de su práctica y su experiencia, inicie su propia construcción. De allí pues la complejidad emergente de la actividad social y de la interioridad humana convoca a los educadores a transformarse en la vanguardia de una nueva cultura que tiene por horizonte la necesidad de construir una civilización planetaria, que sugiere su actual estado de barbarie, a través de un nuevo contrato social y a su vez, un nuevo contrato con la naturaleza.
Por otra parte, se plantea la creciente desintegración del saber en la Educación Militar que se refleja en su organización, en sus planes de estudios y en el perfil de sus egresados, por lo que se hace necesario la generación de ideas, que la conduzcan a involucrarse en los problemas complejos utilizando enfoques metodológicos novedosos y complementarios.
En resumidas cuentas la transcomplejidad es, entonces, un proceso bio-afectivo cognitivo, pero también socio-cultural-institucional-político de producción de conocimientos, como un producto complejo que se genera de la interacción del hombre con la realidad de la cual forma parte. Este enfoque supera las disyunciones sujeto-objeto, y abre camino a lo interaccional y a lo reticular, como fuentes constitutivas de la realidad compleja donde se enfatiza el momento relacional, de articulación, de coproducción conjunta de la realidad.

La Educación Militar
La educación al ser parte de lo social debería fundamentarse en la perspectiva de la transcomplejidad. Además, la educación militar, le da nuevas informaciones que lo reestructura, lo cambia, lo ordena y lo desordena (típica situación caótica); por otra parte, el currículo sirve para ordenar la enseñanza y el aprendizaje. El orden educativo da lugar al desorden, a la diferenciación. También hay que pensar en el currículo oculto. La Educación Militar se realiza en entidades complejas, integradas por grupo de profesionales con una propia historia, con programas educativos distintos a los otros tipos de educación. Cuanto más grande es el instituto donde se imparte la educación y mayor la variedad de disciplinas, mayor es su complejidad. Pero definir a la Educación Militar como una organización compleja no es suficiente. Hay que analizar su heterogeneidad desde el punto de vista del posicionamiento de los actores en relación con dos parámetros críticos para el desempeño de la organización: la identidad institucional, y su mayor o menor grado de sensibilidad a las señales del entorno.

Educación Militar desde el enfoque integrador de la Transcomplejidad
La teoría educativa se ha caracterizado por ser sistemática, fundamental, general, y, en consecuencia, siempre ha tenido en el orden y en la estructura, en los elementos de la acción y en las acciones estereotipadas su razón de ser y las bases sobre las cuales presentar un discurso coherente, cerrado, propio de algunas escuelas de pensamiento, que eran quienes aportaban autoridad a la teoría. En educación, la teoría no ha dado cuenta de los ruidos educativos, es decir, de las cuestiones que no se adaptan a esta estructura lógica, coherente y ordenada, de tal modo que, para explicar la realidad, se obvian realidades que no pueden ser atendidas o contempladas desde la perspectiva teórica creada, porque se escapan a su lógica- caso del fracaso, de la indisciplina, entre otros.
La práctica educativa, presenta un modelo en el que la educación se piensa y realiza coherentemente bajo unos mismos postulados; esta teoría ofrece una plataforma teórica y práctica educativa cuyo objetivo se centra en la construcción del conocimiento en el alumno.
Abordar de manera conjunta los fenómenos de la realidad en la Educación Militar, mediante la transcomplejidad, tiene como objeto el contribuir a la compresión y solución de problemas puntuales en la Educación Militar.
Es por ello que cualquier planteamiento que se haga ha de estar representado desde un punto de vista filosófico y epistemológico. Abordando la transcomplejidad. Hablar de la transcomplejidad necesariamente nos obliga a referirnos a la complejidad planteada, por Morín (2003), como un tejido de constituyentes heterogéneos inseparablemente asociados.
Desde este punto de vista la complejidad es una concepción distinta del hombre como sujeto que estudia la realidad desde una perspectiva dialógica. Es una ciencia del hombre y para el hombre. Es una aventura de acción cotidiana con vocación transdiciplinar, donde los diferentes aspectos del saber están en constante interacción y complementariedad desde estas dos visiones y esta concepción da lugar a dos grandes reflexiones, en primer lugar permite plantear la urgente necesidad que tienen la institución educativa militar por reorganizar las estructuras adoptando nuevos postulados, aplicando estrategias de organización adecuadas a la época en que vivimos hoy, los cambios existente, al movimiento económico y productivo que envuelve al país; lo que sin duda podría generar cambios en la actuación y gestión pedagógica del personal docente y lograr más efectividad en la formación de los cadetes ya que de ellos, dependen en gran medida de los individuos que interactúan en las instituciones, de la aptitud, los valores, las expectativas y los objetivos personales que la definan.
Según Alfonso (1999), las instituciones para ser exitosas, tendrán que enfrentar cambios profundos e importantes en ciclos cada vez más ciertos. Por supuesto que habrá la necesidad de enfrentar la ruptura de fronteras ideológicas, políticas y geográficas, la competitividad, las alianzas estratégicas entre seres humanos, países y gobiernos, la necesidad de mantener un equilibrio ecológico y la equidad y justicia como un postulado filosófico de vida, son los generadores de cambios, a través, de la búsqueda de esquemas diferentes a los que actualmente rigen la interacción entre hombre- sociedad y su entorno.
La doctora Buitrago (UNERG), indica que la transcomplejidad constituye un par dialógico-recursivo valioso, para la desconstrucción de las parcelas disciplinarias que han cercado y puesto límites al conocimiento, y donde la cotidianidad surge como generadora de una racionalidad diferente que permite la construcción de relaciones sociales, a través de la práctica social. Finalmente, la doctora Villegas explica que la transcomplejidad es una nueva cosmovisión investigativa, que permite dar cuenta de una realidad múltiple y diversa, que supera las disyunciones sujeto-objeto y abre camino a la interacción y a lo reticular, como fuentes constitutivas de la realidad compleja.
Al utilizar este nuevo enfoque en la Educación Militar, se plantea una praxis rigurosa, de apertura y tolerancia hacia otros puntos de vista, en la cual se debe descansar en un trabajo en equipo y multimétodos, donde el grupo, a través de su práctica y su experiencia, inicie su propia construcción. Lo que significa que las cosas han cambiado para bien o para mal donde se plantea que las Instituciones Educativas Militares deben encontrar su sitio en este paradigma transcomplejo y desafiante e incorporar los cambios que contiene. La trasformación debe ser gradual pero ajustado a los tiempos, tal vez la resistencia al cambio no obedezca más que al medio a lo desconocido. Sin embargo, existen otros factores de resistencia al cambio como lo son las amenazas al poder y la posición, la desconfianza y la desinformación, entre otros.
Si hablamos de la complejidad emergente de la actividad social y de la interioridad humana la cual convoca a los docentes a transformarse en la vanguardia de una nueva cultura que tiene por horizonte la necesidad de construir un Militar preparado para su actual estado de cambio, a través de un nuevo contrato social y a su vez, un nuevo contrato con la naturaleza. Se debe aceptar la transcomplejidad como una nueva teoría que impulse los cambios para obtener estas nuevas metas.
Por otra parte, se puede decir de la creciente desintegración del saber en la Educación Militar que se refleja en su organización, en sus planes de estudios y en el perfil de sus egresados, conlleva la necesaria generación de ideas, que la lleve a involucrarse en los problemas complejos utilizando enfoques metodológicos novedosos y complementarios.
Como puede observase lo transcomplejo es, entonces, un proceso bio-afectivo cognitivo, pero también socio-cultural-institucional-político de producción de conocimientos, como un producto complejo que se genera de la interacción del hombre con la realidad de la cual forma parte. Este enfoque supera las disyunciones sujeto-objeto, y abre camino a lo interaccional y a lo reticular, como fuentes constitutivas de la realidad compleja. Se enfatiza el momento relacional, de articulación, de coproducción conjunta de la realidad.
De todo lo anteriormente expuesto surgen varias interrogantes, entre ellas: ¿Qué cambia? ¿Cómo cambia? ¿Cuáles son los agentes del cambio? ¿Cuáles son los factores del cambio? Para dar respuestas a todas estas interrogantes se toma en cuenta todo lo relacionado al ámbito que abarca la institución de Educación militar, el modelo, el ritmo, la dirección de la misma, personas, grupos asociados alguna situación, un conflicto, evaluación o cambio de paradigma. Desde este enfoque integrado transcomplejo la Educación Militar debe ser objeto de análisis y reflexión para redefinir los nuevos roles que la realidad global exige actualmente. El docente debe participar activamente en el cambio y en los procesos de decisión fuera de sus aulas, trabajado más de forma proactiva que reactiva, asumiendo para ello el perfil de un profesor global con una visión holística.
Asimismo, este enfoque asume la noción de sujeto de naturaleza propia al individuo viviente, en tal sentido Morín (2003), plantea un principio de identidad complejo que posibilita la subjetividad y la objetivación del ser sujeto. Así como el de identidad colectiva, el de nosotros en relación dialógica: relaciones entre los seres humanos y la naturaleza, observadores participantes y activos en la construcción de su realidad, así como la comprensión de la misma
Es por ello que la educación militar debe motivarse hacia la variedad y la búsqueda de respuestas a los problemas que le afecten, por lo que es propicia la ocasión para introducir cambios en las estructuras organizativas de la educación militar.
La Educación Militar se realiza en entidades complejas, integradas por grupo de profesionales con una propia historia, con programas educativos distintos a los otros tipos de educación. Cuanto más grande es el instituto donde se imparte la educación y mayor la variedad de disciplinas, mayor es su complejidad. Pero definir a la Educación Militar como una organización compleja no es suficiente. Hay que analizar su heterogeneidad desde el punto de vista del posicionamiento de los actores en relación con dos parámetros críticos para el desempeño de la organización: la identidad institucional, y su mayor o menor grado de sensibilidad a las señales del entorno. La educación militar se considera como un sistema, caracterizado por ser: abierto, sistémico, sinérgico, permeable, flexible, concebido como una inversión y síntesis institucional y con fundamentación de las concepciones filosóficas, jurídicas, y pedagógicas del estado con las características adicionales que derivan de los principios, lineamientos rectores y doctrinales que rigen la visión, misión y esencia de la vida militar y sus patrones educativo.
No obstante como todo sistema, independiente de su génesis o esencia, tiene que estar sustentado para poder soportar su razón y existencia. La educación militar como sistema no escapa de esos preceptos, más aun cuando su fortaleza radica en el hombre y los componentes básicos de la ciencia de la educación. De allí su fundamentos
 Filosófico.
 Pedagógico.
 Doctrinario.
 Legal
Cabe destacar también, la actual situación de la formación militar, dentro de la concepción de operar en forma conjunta, implica diseñar un perfil ideal común del egresado de cada ente operacional de la fuerza armada nacional (ejército, armada, aviación y guardia nacional), partiendo de los perfiles de egreso específicos, para posteriormente detectar los elementos comunes que integrarán los planes de estudio, y en consecuencia diseñar los contenidos instruccionales correspondientes. Considerando lo ante planteado obviamente nos falta recorrer mucho camino para poder apreciar los cambios profundos en las estructuras y sistemas actuales, pero los avances han sido significativos. Como buenos ejemplos se puede citar los planes de desarrollo de la nación integrando al componente de las Fuerzas Armadas Nacionales como pieza fundamental en el desarrollo de nuestro país, de los nuevos egresados de la educación militar. En el campo militar se observa como surgen nuevos roles para las fuerzas militares en diferentes operaciones, cómo cambian los conceptos que moldearán las doctrinas y se acentúan las causas de conflictos por la injusticia social, el desorden civil, la intolerancia y la creciente brecha entre las sociedades. Dentro de este nuevo contexto, es necesario construir una cultura de paz donde los militares tendrán que trabajar hombro a hombro con la sociedad civil y donde los civiles tendrán que familiarizarse con las operaciones de paz.
Es oportuno mencionar que los militares en muchas oportunidades son vistos como el pilar que garantiza el orden social. Ahora, con un enfoque integrado y transcomplejo se pueden ver desarrollando nuevos roles, en por del progreso y el orden social, las habilidades militares han variado, cambiando la doctrina y las organizaciones militares. Aun más allá, imponen la necesidad de desarrollar múltiples y diversos tipos de conocimientos y habilidades que difieren mucho de las clásicas, y se apartan del prototipo tradicional del militar. Una educación militar preparando para hacer la paz, lo cual requiere determinadas aptitudes que no todos tienen, por lo cual deben seleccionarse adecuadamente, y recibir así mismo un entrenamiento acorde para ello.
Respecto del individuo o educando de las instituciones militares, es imperativo concebir que es éste el principal promotor y generador de los procesos de cambio y modernización; por lo tanto debe proporcionársele una adecuada apertura y disposición para que explore alternativas y nuevas ideas. Así mismo, se identifica en este individuo la necesidad de tener una capacidad para adaptarse y para percibir los cambios. Los sistemas educativos modernos deben encontrar los mecanismos para seleccionar qué se debe enseñar, cómo debe enseñarse, quién dirige y administra, quién supervisa, quién asesora, y por supuesto quién enseña. De esta forma el ejército está enfrentando el desafío del futuro en el campo de la educación, la cual constituye el motor que le permitirá anticiparse a los cambios para el cumplimiento de su misión. Esta entre, a través y más allá de las disciplinas mismas (transcomplejo).
En este sentido, los centros educativos militares juegan un papel fundamental en la formación del militar venezolano, para que aprenda a conocer y aceptar como tal, liberando sus mentes de los programas implantados en sus cerebros como requisito previo a su evolución personal.
Según Edgar Morín (2001), la idea de transformación conlleva a un cambio de forma. Representando en su sentido más amplio una totalidad, o la designación de globalidad de un sistema y de un ser, contexto que impulsa las transformaciones en las que ocurren creaciones, novedades, innovaciones y reorganizaciones de un sistema o ser, tendientes a desarrollar recursividades, debido al caos y el desorden presentes en la organización, producto de las incertidumbres y las irregularidades que la circundan. Ciertamente, los educadores de la educación militar, tienen que posicionarse lo más rápidamente posible en el sentido de colaborar en la materialización de esa deseada reforma del pensamiento y evolución de la conciencia, acompañada de una “apertura más grande del corazón”. También creo que cabe a la educación colaborar más seriamente con el enfoque y de la acogida a la misma, sintonizada con la sinergia de la complementariedad, de la revalorización de la vida y preocupada de la interdependencia de los procesos vitales. Es por esta razón se intenta contribuir con esta construcción teórica en el sentido de buscar de qué forma la perspectiva epistemológica de la complejidad, la transcomplejidad y el Pensamiento con sus respectivas características, pueden colaborar al desarrollo de ambientes de aprendizaje que faciliten la creación de nuevos contextos relacionales entre sujetos procedentes de los instituto de educación militar y la nueva sociedad.
Para finalizar, es importante reconocer que todo esto requiere, más que nunca, de la competencia teórica, claridad epistemológica y las estrategias metodológicas adecuadas, fruto de una conciencia transdisciplinar que se desarrolla, para que podamos verdaderamente responder, en este milenio, a los desafíos propuestos por Morín (2000), y relacionados no sólo con los procesos de la construcción y de la reconstrucción del conocimiento y a la formación de ciudadanos/as, sino, principalmente, al desarrollo de una conciencia más desarrollada, como condición fundamental para la supervivencia humana. Se requiere una gestión organizacional inteligente basada en un sistema integrado de formación aprendizaje de toda la comunidad educativa militar. Aunque esto entra en conflicto con el hecho de que estas son incompatibles, de una parte, con las dinámicas de circulación de la información y el conocimiento; y, de otra, con el surgimiento de las nuevas tendencias organizacionales, a nivel general, y a nivel particular con las demandas espirituales y culturales de los jóvenes aspirantes a la educación militar.

Referencias
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Castells, M. (1999). La Era de la Información: economía, sociedad y cultura. La sociedad en red. Volumen I. España: Siglo Veintiuno de España, Editores S.A.
Colom, A. (2005). Teoría del Caos y la Práctica Educativa. Universidad de las Islas Baleares.
Morín, E. (2000). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Ediciones Faces/ UCV.
Peñalver, L. (2000). Transdisciplinariedad y Pensamiento Complejo en la Educación Básica. UPEL. Caracas
Rosendo, C. (2003). El Caos en las Organizaciones Transcomplejas. Caso Medios de Comunicación. Disponible en: www.invecom.org/eventos/2009
Schavino, N y Villegas C (2006): El Paradigma Integrador Transcomplejo. En Ensayos de Investigaciones. Publicación del Centro de Investigación de Postgrado de la Universidad Bicentenaria de Aragua. Año 1 – N 1.
Vicente, P. (2010). Complejidad y Pensamiento Social. Disponible en: http://www.buenastareas.com/ensayos/complejidad y pensamiento social.
Villegas, C. (Comp.). (2010). Investigación transcompleja: De la disimplicidad A la transdisciplinariedad. Maracay, Venezuela: UBA.
Universidad Bicentenaria de Aragua. (2009). Manual para la elaboración, presentación y evaluación del trabajo final de investigación de los programas de postgrado. San Joaquín de Turmero. Autor

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