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jueves, 9 de diciembre de 2010

EL PERFIL DEL ESTUDIANTE DEL XXI EN EL MUNDO DE LA COMPLEJIDAD

EL PERFIL DEL ESTUDIANTE DEL XXI EN EL MUNDO DE LA COMPLEJIDAD


Lcda(Msc)Milagro Ovalles.

mdovalles@hotmail.com
En un mundo manejado por la tecnología y por las nuevas exigencias del ser humano en cuanto a sus procesos de aprendizaje y captación de conocimientos, el nuevo perfil del estudiante del siglo XXI pone en evidencia los paradigmas de la complejidad en el enfoque de un estudiante de la nueva era. El estudiantado debe profesionalizar y tecnificar su estudio (adquirir nuevas y mejores estrategias de aprendizaje), si quiere tener éxito académico. No podemos seguir con las técnicas de ensayo-error, cuando se ha probado que existen técnicas que son eficaces y eficientes para muchos y muchas estudiantes.

INTRODUCCION
Un estudiante que generaba el aprendizaje dentro de un aula y se encontraba un Docente que le proporcionaba una construcción de ambiente y actividades motivacionales que derivaba en una captación de ideas con procesos de heteroestructuración, auto estructuración, e Inter estructuración del Conocimiento, ahora nos enfrentamos a un estudiante donde según Ávila(1997), en su ensayo sobre las Ideas de la complejidad del Mundo, debe interpretar su complejidad del mundo de acuerdo a su postura filosófica, sin dejarse influir por la posición e interpretación del profesor para que sea un ser auténtico e independiente, no sumiso.
Por lo que los nuevos requerimientos de protagonismo, autoridad, dialogo, capacidad de participar motivación y autoestima que establece el nuevo perfil del estudiante del siglo XXI, se esta desarrollando en un mundo donde los criterios personales predominan, y donde se establece como patrón de comportamiento en un momento determinado, es unos minutos puede ser quebrantado o roto.
Es por ello que el perfil del estudiante de hoy debe manejarse en un ámbito de la complejidad, donde el estudiante cuente con un pensamiento independiente, con capacidad de crítica y reflexión. Para lograr este cometido y perspectiva en nuestros estudiantes, autorizados investigadores sugieren considerar un cambio de pensamiento y acción hacia una didáctica compleja, transdisciplinar e investigativa. Ada de Jesús (2010).

“Perfil del nuevo estudiante del siglo XXI”
En este mundo globalizado, lleno de conflictos, étnicos, religiosos, raciales, financieros, ecológicos, bioéticos, geopolíticos y todo tipo, el egresado universitario del siglo XXI y estudiantes tiene grandes retos que enfrentar para lo cual debe ser preparado, pero esto no puede querer decir que en virtud de esa preparación el estudiante deba ser abandonado a su cuenta y riesgo en una realidad educativa nueva para él ni que, por el contrario, seamos excesivamente paternalistas. Ninguno extremo es pertinente, pero el rigor profesional y científico no está reñido con el calor humano de la misión de enseñar. Rigor científico no puede ser rigidez humana. De la Cantera(2009).

Las últimas tendencias en educación y el mundo cambiante en el que vivimos exigen la construcción de un nuevo perfil del estudiante del nuevo siglo. Por ello, decíamos que, ahora, la educación debe ser un proceso, cuyo énfasis está en las etapas que construyen el aprendizaje y no solo en el resultado final de éste: la nota. Es decir, ahora importa que los y las jóvenes participen activamente en el cuestionamiento, investigación y motivación en el aprendizaje.

En el mundo de la complejidad el sujeto se encarga de escudriñar, desmesurar y de compenetrar todo lo relacionado al ámbito del objeto. Desplazándose de esta forma todas las propiedades y características del objeto al sujeto; produciéndose de tal manera el conocimiento y estableciéndose grandes cambios, porque ya el sujeto no tendrá la misma percepción que tenía del objeto antes de estudiarlo.

El hombre es determinado por el conocimiento que extrae del objeto, si no hay determinación es porque no existió conocimiento alguno, es por eso que el estudiante enfrenta el conocimiento, bajo un enfoque de compenetración y análisis del aprendizaje que posee una serie de parámetros y sigue una serie de lineamiento que la caracterizan. Desglosando una serie de puntos clave que interactúan de una manera sistemática y organizada permitiéndonos llegar a la veracidad de los conocimientos que esta adquiriendo continuamente.

La idea que se tenía antes acerca de que los y las profesoras son las únicas fuentes de conocimiento, que los estudiantes solo reciben sin cuestionar lo que se les dice, desaparece en el contexto del estudiante del siglo XXI.

Hablamos también que vivimos en un momento histórico de cambio. Las nuevas tecnologías han venido para quedarse. Sin embargo, algunos teóricos enfatizan que vivimos en la “sociedad del conocimiento”, donde, según aprendimos también, la cantidad abundante de información no implica o no quiere decir que se tenga conocimiento. De la Cantera (2009).

La información está compuesta por datos y el conocimiento es cómo se pone en práctica esos datos, cómo se les da sentido y cómo se puede encontrar una aplicación directa a la vida. Esto, pues, no solo es propio del salón de clases, es aplicable a la vida entera. Aprendemos en todos los aspectos de nuestra vida y a cada momento y como el nuevo perfil de crítica del estudiante lo lleva a generar nuevos episteme.
Es importante reflexionar, qué debe tener el estudiante del nuevo siglo. Si sabemos que ahora debemos ser, como alumnos y alumnas, sujetos activos, con roles principales, apegados a un contexto de continua renovación tecnológica y sin las ideas tradicionales de la educación no participativa.

Basado en estos aspectos se puede destacar las ocho características consideradas en el perfil del estudiante del siglo XXI:

  • PROTAGONISTA DE SU APRENDIZAJE: el y la estudiante se convierten en sujetos activos. El aprendizaje, por tanto, se vuelve un proceso personal: interroga y cuestiona, está activo, asume la responsabilidad de aprender, no espera a que le enseñen, ni que le digan qué saldrá en el examen, va mas allá se necesita enseñar un conocimiento capaz de criticar el propio conocimiento, que permita discernir cuáles son las informaciones clave y hacerlas operantes, que muestre el destino individual, social, global de todos los humanos en la Tierra como núcleo esencial formativo de nuestra educación del futuro, en un mundo de la complejidad.

  • AUTONOMÍA EN EL PROCESO DE APRENDIZAJE: hoy no solo basta con conocer muchas cosas, ni con repetir lo que se enseña-aprende. Es la capacidad de evaluarse a sí mismo durante el proceso de aprendizaje. Procura, por tanto, realizar este proceso cuestionándose: “¿cómo lo estoy haciendo? ¿Habrá una mejor manera? Es cuando es independiente y motivado por sí solo para aprender. Por otra parte, los sistemas sociales en que interactúan son tan impredecibles en su economicismo irracional que los niegan como seres humanos y estos, a su vez, se sienten en el derecho de negar todo compromiso con la sociedad en su conducta y actitudes. Cada vez quieren romper más ataduras que los religue con algo colectivo, con deber alguno. Para muchos jóvenes hasta la noción de Patria ha perdido espacio en su vocabulario activo, por lo que no es patrimonio de su pensamiento y su espíritu. Asumámoslo como reto a nuestra misión como profesores universitarios y de cualquier nivel de enseñanza.

  • CAPACIDAD PARA DIALOGAR Y TRABAJAR EN EQUIPO: debe desarrollar una capacidad para escuchar, respeto y tolerancia, y una gran capacidad crítica por la otra persona (compañeros/as, profesor/a). Esto fortalece la tolerancia hacia la diversidad de criterios y opiniones. En las manos de una educación y docencia de nuevo tipo a escala de sociedad y de planeta está la paulatina formación de ciudadanos conscientes de su verdadero papel. No son “charlas” extradocentes, ni temas insertados entre contenido y contenido lo que conquistará ese nuevo discurrir humano, sino una reconstrucción integral de la mentalidad pedagógica, una reconstrucción de los contenidos desde la óptica del compromiso y necesidad humana planetaria de pensar cada cosa a través del cuidado del mundo en que vivimos. Poco será válido fuera de esta mirada ecosófica

  • . CAPACIDAD DE PARTICIPACIÓN: actitud agresiva externa de participación cuestionamiento a sus docentes, a sus compañeros y compañeras, reacciones hacia las opiniones de los y las demás de forma respetuosa, postura crítica ante lo que dicen los textos. Así se involucra más a su proceso de enseñanza-aprendizaje. Esa habilidad recursiva les permite alzarse y evolucionar, enriquecerse a partir de su entorno a fin de lograr competencias que les posibiliten estar siempre ante cualquier contingencia en condiciones de elaborar sus propias estrategias. Les permite además que tengan herramientas para avanzar no solo profesionalmente, sino como seres humanos.

  • MOTIVACIÓN Y FUERTE AUTOESTIMA: nuestras aspiraciones y nuestras metas están en función (dependen) de la confianza que depositemos en nosotros mismos. Una autoconfianza apropiada, segura de sí favorece el establecimiento de metas mayores.

  • CURIOSIDAD E INTERÉS POR LA INVESTIGACIÓN: el y la estudiante del nuevo siglo no pueden ser consumidores de conocimiento de libros, docentes, Internet, entre otros. Debe ser consciente, en ese grado, de que puede generar nuevo conocimiento a partir del adquirido. También se entiende como un conjunto de conocimiento organizados, a fin de conocer la verdad de los hechos, y debe comprenderse que ella es un proceso continuo de búsqueda de conocimiento.


  • INTERÉS EN LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN: puede propiciar un acercamiento entre docente y alumno/a y entre sus compañeros/as. La facilitación de la comunicación y del acceso a la información más amplia y actualizada son las dos grandes ventajas que estas tecnologías ponen al servicio del estudiante de hoy.

  • DOMINIO DE LAS TÉCNICAS DE ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE:


La globalización y el crecimiento han propiciado el progreso y el desarrollo de las tecnologías y sobre todo en el área educativa, lo cual ha hecho que en el mundo de hoy, los estudiantes y el resto de la sociedad requieren aprender a usar las herramientas que les permitan dominar las habilidades de aprendizaje esenciales para la vida diaria y la productividad en el campo laboral, es por ello, que son muchos los retos en la preparación académica y personal que deberá ser abordada a fin de construir nuevos conocimientos y constituirse en estudiantes efectivos de la sociedad actual.

Esta nueva educación traspasa las aulas de clases y a su vez traspasa los valores y costumbres de una sociedad cambiante y exigente, que muchas veces se ve realzada a estas tecnologías.

Para de la Cantera(2009) Se tiene que la educación como elemento fundamental para el desarrollo de las sociedades ha experimentado una serie de cambios y transformaciones producto de la globalización, lo que ha creado necesidades específicas que la educación debe cubrir para adaptarse a un entorno en el que la única constante es el cambio.

Todo esto nos lleva a deducir que la educación está obligada a cambiar desde sus bases para conseguir en los estudiantes y al resto de la sociedad una formación integral y como parte de ella, la habilidad de aprender a aprender, a hacer, a vivir, a convivir y ENTENDER. Vale referir, que hoy día una persona educada debe ser sobre todo y ante todo flexible y poseer habilidades para adaptarse a nuevas situaciones, adquirir nuevos conocimientos y cuestionar viejos paradigmas para poder sobrevivir y enfrentar los desafíos del mundo actual.
Con todos estos cambios, es necesario que el estudiante posea la capacidad para aprender y adaptarse cada día al nuevo entorno, en su poder de adaptación, desarrollando de esta manera habilidades que le permitan buscar, analizar, integrar y usar información de una manera continua e interdependiente.
Cabe señalar, que la inteligencia del ser humano no esta en la capacidad de solucionar conflictos que se presenten sino, sino en la habilidad que tenga para adaptarse a un mundo compartido y cambiante. El aprendizaje del nuevo siglo tiene que estar enfocado a la creación de nuevo conocimiento que permita al estudiante proyectarse sobre situaciones reales y dinámicas.
La sociedad en general tiene que se adaptarse y funcionar en un contexto de continuo cambio, que responda a los desafíos de la evolución de la tecnología, cultura y sociedad, el proceso educativo debe ser redefinido buscando propiciar la participación activa y fomentando las bases para su autorreflexión.
Este nuevo paradigma educativo enfoca al estudiante como un elemento activo en el proceso enseñanza-aprendizaje a fin de desarrollar las habilidades necesarias para tener éxito en su desempeño personal y profesional, además de ello, la educación deberá orientarse en la motivación, resolución de problemas, trabajo colaborativo, trabajo en equipos y en base a proyectos definidos que constituyan un soporte para el crecimiento del estudiante.
Tomando en cuenta todos estos cambios cabe decir que, visualizando nuevo el perfil del estudiante del siglo XXI deberá estar orientado a ser responsable de su propio proceso de aprendizaje, constituirse en un individuo participativo y colaborativo, capacidad de autorreflexión y generador de conocimiento.

. Deberá afianzar características claras de liderazgo y de talento humano, no porque tenga la cualidad de "arrastrar" personas a la consecución de metas, sino porque posea la cualidad de integrar equipos de trabajo altamente comprometidos, donde cada persona sepa qué le merece a las demás, y se asegure de que las demás reciban esto; donde cada persona conozca y comparta las metas tanto personales como laborales. Todo esto deberá estar unificado sobre un profesional que tenga una visión integral de las situaciones y de las cosas, una persona que tenga una visión tan amplia, que integre las visiones de todo el equipo de trabajo y, por su ejemplo, ética y rectitud, sea modelo y transmita seguridad y garantice resultados a la organización, a su equipo de trabajo, a su familia y a él en su desarrollo estructural.
Este profesional deberá crear ambientes donde se tenga acceso a la información, en pocas palabras, que permita un velo de transparencia para que cada funcionario pueda conocer las actividades básicas de su entorno y así proponga proyectos de mejoramiento de acuerdo con su visión integral.

REFERENCIA BIBLIOGRAFICA
Avila F,(1997).http://www.oei.org.co/sii/entrega17/art07.htm La complejidad - Ideas sobre la complejidad del Mundo..Profesor de la UNERMB.

Cañas, A. Estrategias de Estudio y Aprendizaje
Facilitador Aula A-43 M
Licenciatura en Ciencias de la Computación
Curso Preuniversitario 01/2010:

Cardosa G. Tendencias Educativas para el siglo XXI. Educación virtual, On Line y @learning. Elementos de la discusión. (2003).

De Cantera.(2009). “Por una perspectiva de auto-eco-organización para el estudiante universitario” http://www.monografias.com/trabajos/idecomplemundo/idecomplemundo.shtml


Morin, E. (1996): Por una reforma de pensamiento. Revista Correo de la UNESCO. Año XLIV (Febrero), pp.10-16.

Morin, E. (2000ª): Los siete saberes necesarios para la educación del futuro.

Morin, E. (2006): El Método. El conocimiento del conocimiento. Vol.3, 5ta. ed., Cátedra, Madrid, 204 p.

Najmanovich, D. (2005): Mirar con nuevos ojos en “Andamios”. Revista de Investigación Social, Año 1, Núm. 2, Junio .Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México”. 124 p.

lunes, 22 de noviembre de 2010

LA EDUCACIÓN MILITAR: UN ENFOQUE INTEGRADOR TRANSCOMPLEJO.

AUTOR: MSc. JAVIER ROMERO BRACHO

Correo Electronico: romerobjavier@hotmail.com

Introducción.

A finales de los años 90 la presencia de la noción de complejidad y de diferentes conceptos asociados a ella se fueron haciendo común en las ciencias sociales para referirse a procesos de naturaleza social, los cuales se han hecho más visible en el del siglo XXI. Las reacciones en el área de la educación como ciencias sociales ante la teoría de la complejidad y su introducción en estas disciplinas han sido variadas, van desde los que consideran que ella abre un camino innovador, que contribuirá a resolver antiguas limitaciones del pensamiento social, hasta la negación más absoluta por esta.
Durante tiempos pasados el mundo se veía según las teorías de Newton como un compuesto de bloques mecánicos en interrelación, cada uno eran como partes separadas de la realidad que respondían a una causa-efecto. De allí que nuestra cultura sigue estando impregnada de mecanicismo, donde intenta predecir cualquier fenómeno desde una perspectiva reduccionista. Es por ello que surge el nuevo paradigma, al ver la realidad como un todo donde puede verse afectado el comportamiento y la evolución de la naturaleza por cualquier factor por más insignificante que sea. En este ensayo se pretende Abordar de manera conjunta los fenómenos de la realidad en la Educación Militar, mediante la transcomplejidad y tiene como objeto, contribuir a la compresión y solución de problemas puntuales en la Educación Militar.
Por otra parte los sistemas complejos se caracterizan fundamentalmente porque su comportamiento es imprevisible y la mayoría de ellos son inestables, se mantienen delicadamente equilibrados. Cualquier variación mínima entre sus elementos componentes puede modificar de forma imprevisible las interrelaciones y, por lo tanto, el comportamiento de todo el sistema. Sus estados evolutivos no transcurren a través de procesos continuos y graduales, sino que suceden por medio de reorganizaciones y saltos.

Desarrollo
La complejidad del mundo ha llevado al ser humano a simplificar la realidad, a abstraer la naturaleza para hacerla cognoscible y, caer en la trampa de la dualidad. Bien y mal; objetivo y subjetivo; arriba y abajo. Pero la tendencia a ordenarlo todo choco con la misma realidad; irregular y discontinuo, que acepta al mundo tal y como es: una imprevisible totalidad.

La Complejidad y la transcomplejidad
Abordar el conocimiento social, y también el educativo significa dar cuenta de la innovación y la complejidad. Morín, (2000) señala que el pensamiento complejo evita la reducción y la separación del conocimiento e integra la incertidumbre y las certidumbres y supone un ir y venir entre ellas y es capaz de reunir, contextualizar y globalizar, reconociendo lo singular y lo concreto. El autor citado expresa sus ideas en la esencia misma de la educación del futuro, en el contexto de su visión del Pensamiento Complejo. Desde esta perspectiva sería importante reformar el ámbito educativo militar y generar nuevas mentalidades que supongan el saber múltiple integrado, interdisciplinar y transdisciplinar.
Es oportuna mencionar que en estos tiempos la educación militar debe fundamentarse en la capacidad para enfrentarse a realidades complejas y dinámicas que forman la sociedad de la globalización, de la mundialización y de las nuevas tecnologías. Enfrentándose a los sistemas complejos donde existen herramientas intelectuales y heurísticas de otros tiempos, bajo una modalidad evolutivo-lineal que contempla un mundo homogéneo, estable, en el que las mismas causas producen, más o menos, los mismos efectos.
Conocer es reconocer la complejidad de las cosas, por cuanto mayor es el conocimiento de la complejidad, más alto es el nivel de incertidumbre. La epistemología propia de las ciencias humanas y sociales, y, por tanto, el discurso acerca de la educación militar, tras la modernidad, debe conjugar complejidad y transcomplejidad, conceptos propios de la ciencia de siglo XIX.
Ahora bien, abordar de manera conjunta los fenómenos de la realidad en la Educación Militar, mediante la transcomplejidad, tiene como objeto, contribuir a la compresión y solución de problemas puntuales en la Educación Militar. Es por ello que cualquier planteamiento que se haga ha de estar representado desde un punto de vista filosófico y epistemológico. Abordando la transcomplejidad y la praxis, al respecto la doctora Buitrago, (UNERG) indica que la transcomplejidad constituye un par dialógico-recursivo valioso, para la desconstrucción de las parcelas disciplinarias que han cercado y puesto límites al conocimiento, y donde la cotidianidad surge como generadora de una racionalidad diferente que permite la construcción de relaciones sociales, a través de la práctica social.
Por su parte La doctora Schavino (UBA), indica que la transcomplejidad es el producto de un estudio reflexivo, hermenéutico, e interpretativo de saberes, acerca de la epistemología del enfoque integrador transcomplejo, cuyo aporte sustantivo se nuclea en torno a la convergencia de posturas sinérgicas, heurísticas, autopoiéticas, complejas y transdisciplinarias, y se encuentra soportado en los principios epistemológicos de la complementariedad, la sinergia, la integralidad y la reflexividad
Finalmente, la doctora Villegas explica que la transcomplejidad es una nueva cosmovisión investigativa, que permite dar cuenta de una realidad múltiple y diversa, que supera las disyunciones sujeto-objeto y abre camino a la interacción y a lo reticular, como fuentes constitutivas de la realidad compleja.
En ese sentido, se plantea una praxis que a la vez sea rigurosa, de apertura y de tolerancia hacia otros puntos de vista, debe descansar en un trabajo sinérgico y multimétodos, donde el grupo, a través de su práctica y su experiencia, inicie su propia construcción. De allí pues la complejidad emergente de la actividad social y de la interioridad humana convoca a los educadores a transformarse en la vanguardia de una nueva cultura que tiene por horizonte la necesidad de construir una civilización planetaria, que sugiere su actual estado de barbarie, a través de un nuevo contrato social y a su vez, un nuevo contrato con la naturaleza.
Por otra parte, se plantea la creciente desintegración del saber en la Educación Militar que se refleja en su organización, en sus planes de estudios y en el perfil de sus egresados, por lo que se hace necesario la generación de ideas, que la conduzcan a involucrarse en los problemas complejos utilizando enfoques metodológicos novedosos y complementarios.
En resumidas cuentas la transcomplejidad es, entonces, un proceso bio-afectivo cognitivo, pero también socio-cultural-institucional-político de producción de conocimientos, como un producto complejo que se genera de la interacción del hombre con la realidad de la cual forma parte. Este enfoque supera las disyunciones sujeto-objeto, y abre camino a lo interaccional y a lo reticular, como fuentes constitutivas de la realidad compleja donde se enfatiza el momento relacional, de articulación, de coproducción conjunta de la realidad.

La Educación Militar
La educación al ser parte de lo social debería fundamentarse en la perspectiva de la transcomplejidad. Además, la educación militar, le da nuevas informaciones que lo reestructura, lo cambia, lo ordena y lo desordena (típica situación caótica); por otra parte, el currículo sirve para ordenar la enseñanza y el aprendizaje. El orden educativo da lugar al desorden, a la diferenciación. También hay que pensar en el currículo oculto. La Educación Militar se realiza en entidades complejas, integradas por grupo de profesionales con una propia historia, con programas educativos distintos a los otros tipos de educación. Cuanto más grande es el instituto donde se imparte la educación y mayor la variedad de disciplinas, mayor es su complejidad. Pero definir a la Educación Militar como una organización compleja no es suficiente. Hay que analizar su heterogeneidad desde el punto de vista del posicionamiento de los actores en relación con dos parámetros críticos para el desempeño de la organización: la identidad institucional, y su mayor o menor grado de sensibilidad a las señales del entorno.

Educación Militar desde el enfoque integrador de la Transcomplejidad
La teoría educativa se ha caracterizado por ser sistemática, fundamental, general, y, en consecuencia, siempre ha tenido en el orden y en la estructura, en los elementos de la acción y en las acciones estereotipadas su razón de ser y las bases sobre las cuales presentar un discurso coherente, cerrado, propio de algunas escuelas de pensamiento, que eran quienes aportaban autoridad a la teoría. En educación, la teoría no ha dado cuenta de los ruidos educativos, es decir, de las cuestiones que no se adaptan a esta estructura lógica, coherente y ordenada, de tal modo que, para explicar la realidad, se obvian realidades que no pueden ser atendidas o contempladas desde la perspectiva teórica creada, porque se escapan a su lógica- caso del fracaso, de la indisciplina, entre otros.
La práctica educativa, presenta un modelo en el que la educación se piensa y realiza coherentemente bajo unos mismos postulados; esta teoría ofrece una plataforma teórica y práctica educativa cuyo objetivo se centra en la construcción del conocimiento en el alumno.
Abordar de manera conjunta los fenómenos de la realidad en la Educación Militar, mediante la transcomplejidad, tiene como objeto el contribuir a la compresión y solución de problemas puntuales en la Educación Militar.
Es por ello que cualquier planteamiento que se haga ha de estar representado desde un punto de vista filosófico y epistemológico. Abordando la transcomplejidad. Hablar de la transcomplejidad necesariamente nos obliga a referirnos a la complejidad planteada, por Morín (2003), como un tejido de constituyentes heterogéneos inseparablemente asociados.
Desde este punto de vista la complejidad es una concepción distinta del hombre como sujeto que estudia la realidad desde una perspectiva dialógica. Es una ciencia del hombre y para el hombre. Es una aventura de acción cotidiana con vocación transdiciplinar, donde los diferentes aspectos del saber están en constante interacción y complementariedad desde estas dos visiones y esta concepción da lugar a dos grandes reflexiones, en primer lugar permite plantear la urgente necesidad que tienen la institución educativa militar por reorganizar las estructuras adoptando nuevos postulados, aplicando estrategias de organización adecuadas a la época en que vivimos hoy, los cambios existente, al movimiento económico y productivo que envuelve al país; lo que sin duda podría generar cambios en la actuación y gestión pedagógica del personal docente y lograr más efectividad en la formación de los cadetes ya que de ellos, dependen en gran medida de los individuos que interactúan en las instituciones, de la aptitud, los valores, las expectativas y los objetivos personales que la definan.
Según Alfonso (1999), las instituciones para ser exitosas, tendrán que enfrentar cambios profundos e importantes en ciclos cada vez más ciertos. Por supuesto que habrá la necesidad de enfrentar la ruptura de fronteras ideológicas, políticas y geográficas, la competitividad, las alianzas estratégicas entre seres humanos, países y gobiernos, la necesidad de mantener un equilibrio ecológico y la equidad y justicia como un postulado filosófico de vida, son los generadores de cambios, a través, de la búsqueda de esquemas diferentes a los que actualmente rigen la interacción entre hombre- sociedad y su entorno.
La doctora Buitrago (UNERG), indica que la transcomplejidad constituye un par dialógico-recursivo valioso, para la desconstrucción de las parcelas disciplinarias que han cercado y puesto límites al conocimiento, y donde la cotidianidad surge como generadora de una racionalidad diferente que permite la construcción de relaciones sociales, a través de la práctica social. Finalmente, la doctora Villegas explica que la transcomplejidad es una nueva cosmovisión investigativa, que permite dar cuenta de una realidad múltiple y diversa, que supera las disyunciones sujeto-objeto y abre camino a la interacción y a lo reticular, como fuentes constitutivas de la realidad compleja.
Al utilizar este nuevo enfoque en la Educación Militar, se plantea una praxis rigurosa, de apertura y tolerancia hacia otros puntos de vista, en la cual se debe descansar en un trabajo en equipo y multimétodos, donde el grupo, a través de su práctica y su experiencia, inicie su propia construcción. Lo que significa que las cosas han cambiado para bien o para mal donde se plantea que las Instituciones Educativas Militares deben encontrar su sitio en este paradigma transcomplejo y desafiante e incorporar los cambios que contiene. La trasformación debe ser gradual pero ajustado a los tiempos, tal vez la resistencia al cambio no obedezca más que al medio a lo desconocido. Sin embargo, existen otros factores de resistencia al cambio como lo son las amenazas al poder y la posición, la desconfianza y la desinformación, entre otros.
Si hablamos de la complejidad emergente de la actividad social y de la interioridad humana la cual convoca a los docentes a transformarse en la vanguardia de una nueva cultura que tiene por horizonte la necesidad de construir un Militar preparado para su actual estado de cambio, a través de un nuevo contrato social y a su vez, un nuevo contrato con la naturaleza. Se debe aceptar la transcomplejidad como una nueva teoría que impulse los cambios para obtener estas nuevas metas.
Por otra parte, se puede decir de la creciente desintegración del saber en la Educación Militar que se refleja en su organización, en sus planes de estudios y en el perfil de sus egresados, conlleva la necesaria generación de ideas, que la lleve a involucrarse en los problemas complejos utilizando enfoques metodológicos novedosos y complementarios.
Como puede observase lo transcomplejo es, entonces, un proceso bio-afectivo cognitivo, pero también socio-cultural-institucional-político de producción de conocimientos, como un producto complejo que se genera de la interacción del hombre con la realidad de la cual forma parte. Este enfoque supera las disyunciones sujeto-objeto, y abre camino a lo interaccional y a lo reticular, como fuentes constitutivas de la realidad compleja. Se enfatiza el momento relacional, de articulación, de coproducción conjunta de la realidad.
De todo lo anteriormente expuesto surgen varias interrogantes, entre ellas: ¿Qué cambia? ¿Cómo cambia? ¿Cuáles son los agentes del cambio? ¿Cuáles son los factores del cambio? Para dar respuestas a todas estas interrogantes se toma en cuenta todo lo relacionado al ámbito que abarca la institución de Educación militar, el modelo, el ritmo, la dirección de la misma, personas, grupos asociados alguna situación, un conflicto, evaluación o cambio de paradigma. Desde este enfoque integrado transcomplejo la Educación Militar debe ser objeto de análisis y reflexión para redefinir los nuevos roles que la realidad global exige actualmente. El docente debe participar activamente en el cambio y en los procesos de decisión fuera de sus aulas, trabajado más de forma proactiva que reactiva, asumiendo para ello el perfil de un profesor global con una visión holística.
Asimismo, este enfoque asume la noción de sujeto de naturaleza propia al individuo viviente, en tal sentido Morín (2003), plantea un principio de identidad complejo que posibilita la subjetividad y la objetivación del ser sujeto. Así como el de identidad colectiva, el de nosotros en relación dialógica: relaciones entre los seres humanos y la naturaleza, observadores participantes y activos en la construcción de su realidad, así como la comprensión de la misma
Es por ello que la educación militar debe motivarse hacia la variedad y la búsqueda de respuestas a los problemas que le afecten, por lo que es propicia la ocasión para introducir cambios en las estructuras organizativas de la educación militar.
La Educación Militar se realiza en entidades complejas, integradas por grupo de profesionales con una propia historia, con programas educativos distintos a los otros tipos de educación. Cuanto más grande es el instituto donde se imparte la educación y mayor la variedad de disciplinas, mayor es su complejidad. Pero definir a la Educación Militar como una organización compleja no es suficiente. Hay que analizar su heterogeneidad desde el punto de vista del posicionamiento de los actores en relación con dos parámetros críticos para el desempeño de la organización: la identidad institucional, y su mayor o menor grado de sensibilidad a las señales del entorno. La educación militar se considera como un sistema, caracterizado por ser: abierto, sistémico, sinérgico, permeable, flexible, concebido como una inversión y síntesis institucional y con fundamentación de las concepciones filosóficas, jurídicas, y pedagógicas del estado con las características adicionales que derivan de los principios, lineamientos rectores y doctrinales que rigen la visión, misión y esencia de la vida militar y sus patrones educativo.
No obstante como todo sistema, independiente de su génesis o esencia, tiene que estar sustentado para poder soportar su razón y existencia. La educación militar como sistema no escapa de esos preceptos, más aun cuando su fortaleza radica en el hombre y los componentes básicos de la ciencia de la educación. De allí su fundamentos
 Filosófico.
 Pedagógico.
 Doctrinario.
 Legal
Cabe destacar también, la actual situación de la formación militar, dentro de la concepción de operar en forma conjunta, implica diseñar un perfil ideal común del egresado de cada ente operacional de la fuerza armada nacional (ejército, armada, aviación y guardia nacional), partiendo de los perfiles de egreso específicos, para posteriormente detectar los elementos comunes que integrarán los planes de estudio, y en consecuencia diseñar los contenidos instruccionales correspondientes. Considerando lo ante planteado obviamente nos falta recorrer mucho camino para poder apreciar los cambios profundos en las estructuras y sistemas actuales, pero los avances han sido significativos. Como buenos ejemplos se puede citar los planes de desarrollo de la nación integrando al componente de las Fuerzas Armadas Nacionales como pieza fundamental en el desarrollo de nuestro país, de los nuevos egresados de la educación militar. En el campo militar se observa como surgen nuevos roles para las fuerzas militares en diferentes operaciones, cómo cambian los conceptos que moldearán las doctrinas y se acentúan las causas de conflictos por la injusticia social, el desorden civil, la intolerancia y la creciente brecha entre las sociedades. Dentro de este nuevo contexto, es necesario construir una cultura de paz donde los militares tendrán que trabajar hombro a hombro con la sociedad civil y donde los civiles tendrán que familiarizarse con las operaciones de paz.
Es oportuno mencionar que los militares en muchas oportunidades son vistos como el pilar que garantiza el orden social. Ahora, con un enfoque integrado y transcomplejo se pueden ver desarrollando nuevos roles, en por del progreso y el orden social, las habilidades militares han variado, cambiando la doctrina y las organizaciones militares. Aun más allá, imponen la necesidad de desarrollar múltiples y diversos tipos de conocimientos y habilidades que difieren mucho de las clásicas, y se apartan del prototipo tradicional del militar. Una educación militar preparando para hacer la paz, lo cual requiere determinadas aptitudes que no todos tienen, por lo cual deben seleccionarse adecuadamente, y recibir así mismo un entrenamiento acorde para ello.
Respecto del individuo o educando de las instituciones militares, es imperativo concebir que es éste el principal promotor y generador de los procesos de cambio y modernización; por lo tanto debe proporcionársele una adecuada apertura y disposición para que explore alternativas y nuevas ideas. Así mismo, se identifica en este individuo la necesidad de tener una capacidad para adaptarse y para percibir los cambios. Los sistemas educativos modernos deben encontrar los mecanismos para seleccionar qué se debe enseñar, cómo debe enseñarse, quién dirige y administra, quién supervisa, quién asesora, y por supuesto quién enseña. De esta forma el ejército está enfrentando el desafío del futuro en el campo de la educación, la cual constituye el motor que le permitirá anticiparse a los cambios para el cumplimiento de su misión. Esta entre, a través y más allá de las disciplinas mismas (transcomplejo).
En este sentido, los centros educativos militares juegan un papel fundamental en la formación del militar venezolano, para que aprenda a conocer y aceptar como tal, liberando sus mentes de los programas implantados en sus cerebros como requisito previo a su evolución personal.
Según Edgar Morín (2001), la idea de transformación conlleva a un cambio de forma. Representando en su sentido más amplio una totalidad, o la designación de globalidad de un sistema y de un ser, contexto que impulsa las transformaciones en las que ocurren creaciones, novedades, innovaciones y reorganizaciones de un sistema o ser, tendientes a desarrollar recursividades, debido al caos y el desorden presentes en la organización, producto de las incertidumbres y las irregularidades que la circundan. Ciertamente, los educadores de la educación militar, tienen que posicionarse lo más rápidamente posible en el sentido de colaborar en la materialización de esa deseada reforma del pensamiento y evolución de la conciencia, acompañada de una “apertura más grande del corazón”. También creo que cabe a la educación colaborar más seriamente con el enfoque y de la acogida a la misma, sintonizada con la sinergia de la complementariedad, de la revalorización de la vida y preocupada de la interdependencia de los procesos vitales. Es por esta razón se intenta contribuir con esta construcción teórica en el sentido de buscar de qué forma la perspectiva epistemológica de la complejidad, la transcomplejidad y el Pensamiento con sus respectivas características, pueden colaborar al desarrollo de ambientes de aprendizaje que faciliten la creación de nuevos contextos relacionales entre sujetos procedentes de los instituto de educación militar y la nueva sociedad.
Para finalizar, es importante reconocer que todo esto requiere, más que nunca, de la competencia teórica, claridad epistemológica y las estrategias metodológicas adecuadas, fruto de una conciencia transdisciplinar que se desarrolla, para que podamos verdaderamente responder, en este milenio, a los desafíos propuestos por Morín (2000), y relacionados no sólo con los procesos de la construcción y de la reconstrucción del conocimiento y a la formación de ciudadanos/as, sino, principalmente, al desarrollo de una conciencia más desarrollada, como condición fundamental para la supervivencia humana. Se requiere una gestión organizacional inteligente basada en un sistema integrado de formación aprendizaje de toda la comunidad educativa militar. Aunque esto entra en conflicto con el hecho de que estas son incompatibles, de una parte, con las dinámicas de circulación de la información y el conocimiento; y, de otra, con el surgimiento de las nuevas tendencias organizacionales, a nivel general, y a nivel particular con las demandas espirituales y culturales de los jóvenes aspirantes a la educación militar.

Referencias
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Castells, M. (1999). La Era de la Información: economía, sociedad y cultura. La sociedad en red. Volumen I. España: Siglo Veintiuno de España, Editores S.A.
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Morín, E. (2000). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Ediciones Faces/ UCV.
Peñalver, L. (2000). Transdisciplinariedad y Pensamiento Complejo en la Educación Básica. UPEL. Caracas
Rosendo, C. (2003). El Caos en las Organizaciones Transcomplejas. Caso Medios de Comunicación. Disponible en: www.invecom.org/eventos/2009
Schavino, N y Villegas C (2006): El Paradigma Integrador Transcomplejo. En Ensayos de Investigaciones. Publicación del Centro de Investigación de Postgrado de la Universidad Bicentenaria de Aragua. Año 1 – N 1.
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