jueves, 9 de diciembre de 2010

Educación y Pecuaria no Tradicional en una realidad Compleja

AUTORA: Lic. Ivana Silva Pernalete
FACILITADOR: Dr. Gustavo Ruiz.

La sociedad venezolana está experimentando profundos cambios en los últimos años, cambios que han afectado y beneficiado a la vez a la educación, tanto al sector oficial, como el privado. Han surgido muchas propuestas que han aportado soluciones para afrontar la crisis educativa que arropa a todo el país. En el Encuentro propuesta Educativa para Venezuela (1994) patrocinado por la universidad Católica Andrés Bello y la Fundación Polar, y el Plan de Acción del ministerio de educación de 1995, entre las propuestas que coinciden sobresale aquellas que fomentan la participación de la comunidad en el proceso educativo, esto para profundizar la relación escuela-sociedad-estado generando un proceso de autoproducción y auto-organización sistémica, por cuanto todas deben complementarse y reforzarse mutuamente, con el propósito de alcanzar objetivos comunes, mantener y optimizar de manera permanente la democratización, la calidad y la pertinencia de la educación.
Para nadie es un secreto que la educación en Venezuela en reiteradas ocasiones no ha sido coherente a los requerimientos del país, a pesar del esfuerzo que algunas autoridades nacionales y regionales han puesto para mejorar en este sentido. Preservar el derecho a la educación y asequible a todos los ciudadanos debe ser el principio fundamental de la sociedad venezolana.
En tal sentido, es menester que el Estado permita la creación de instituciones que formen de manera permanente los recursos humanos necesarios que demanda la nación. Que el sistema educativo sea utilizado no como plataforma política sino como un ente para dar respuesta a la realidad social y educativa.
Cabe considerar por otra parte, el hecho evidente del alejamiento existente entre educación y desarrollo, es por esta razón que se hace especial énfasis en la urgente necesidad de intensificar la acción educativa, insertando otra forma de enseñanza y aprendizaje que permita dar respuesta a las diversas áreas de producción social-económica en Venezuela. Es por esta razón, que se hace especial ahínco en la apremiante necesidad de intensificar el hecho educativo en las distintas modalidades como condición para lograr un autentico desarrollo.
Es que a lo largo de la historia se ha utilizado en el ámbito educativo, diversas maneras para educar. Además, se ha insistido en la necesidad de lograr que la educación venezolana esté más armónica con la realidad del país. Se requiere que la escuela se fusione o esté estrechamente relacionada con la vida laboral, es decir, acorde con las necesidades socioeconómicas del momento. Sin embargo, la sociedad actual es una sociedad educativa, significa que la escuela está en todos los ámbitos de la vida de sus ciudadanos, es por ello, que al hablar de la educación formal e informal resulta impreciso, porque el hecho educativo tiene vida en la comunidad, y la comunidad interactúa en la educación, creándose una relación recursiva, cíclica y simbiótica de manera holográfica, como un bucle recursivo de interacción. Todo lleva a la búsqueda, de reorientar el concepto de escuela para que la formación de sus individuos sea acorde a su contexto social, económico, político y cultural con una visión multidireccional de pluridisciplinariedad.
De hecho, el Estado tiene la responsabilidad de formar a todos sus ciudadanos y educarlos para la vida. Y es en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), en el Capítulo VI: De los Derechos Culturales y Educativos. Donde se plantea:
Artículo 100. Las culturas populares constitutivas de la venezolanidad gozan de atención especial, reconociéndose y respetándose la interculturalidad bajo el principio de igualdad de las culturas. La ley establecerá incentivos y estímulos para las personas, instituciones y comunidades que promuevan, apoyen, desarrollen o financien planes, programas y actividades culturales en el país, así como la cultura venezolana en el exterior. El Estado garantizará a los trabajadores y trabajadoras culturales su incorporación al sistema de seguridad social que les permita una vida digna, reconociendo las particularidades del quehacer cultural, de conformidad con la ley.

Por lo que, el Estado venezolano incentivará todo emprendimiento social endogenizador realizado en un espacio particular, incorporando al capital humano al desarrollo cultural y perfeccionando sus potencialidades, por lo que le asegura a la comunidad involucrada su beneficio y seguridad social en el tiempo.
También, la ley avala un sistema educativo incluyente para todas las capas de la sociedad venezolana, en su búsqueda del progreso del potencial humano para su posterior incorporación a la faena laboral y participación comunitaria, como lo señala a continuación:
Artículo 102. La educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria. El Estado la asumirá como función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades, y como instrumento del conocimiento científico, humanístico y tecnológico al servicio de la sociedad. La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes del pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática basada en la valoración ética del trabajo y en la participación activa, consciente y solidaria en los procesos de transformación social consustanciados con los valores de la identidad nacional, y con una visión latinoamericana y universal. El Estado, con la participación de las familias y la sociedad, promoverá el proceso de educación ciudadana de acuerdo con los principios contenidos de esta Constitución y en la ley.
La formación del recurso humano es una necesidad porque de ello dependerá en parte del avance humanístico, tecnológico, financiero, industrial y político de las naciones. La tendencia actual es que los institutos educativos deben redirigir sus objetivos, y dejar atrás la visión impenetrable y cerrada que ha impedido la participación activa de sus ciudadanos en el progreso de su país. Hoy, es cada vez más importantes que los individuos se interesen por el desarrollo sustentable da la nación, que sea tolerante a la diversidad, y sobre todo, emprendedor y solidario, que participe activamente y responsablemente en la construcción permanente del tejido social, fortaleciendo la sociedad. La Ley Orgánica de Ciencia y Tecnología e Innovación (2005) en sus disposiciones fundamentales sobre las actividades de Ciencia, Tecnología, Innovación y sus Aplicaciones (artículo 5) se encamina a contribuir con el bienestar de la humanidad, la reducción de la pobreza, el respeto a la dignidad, a los derechos humanos y la preservación del ambiente. Al punto, el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación en su articulado 14 (numeral 1, 3 y 4) plantea los objetivos a ser alcanzados en el corto, mediano y largo plazo, incluyendo las áreas prioritarias de desarrollo que se orientan fundamentalmente según las siguientes líneas de acción: Investigación y desarrollo para mejorar la calidad de vida, fomento de la calidad e innovación productiva y el fortalecimiento y articulación de redes de cooperación científica e innovación tecnológica.
Así mismo, en dicha instrumento legal se parafrasea (artículo 16) los siguientes criterios:
• Respeto a la pluralidad de enfoques teóricos y metodológicos, alentando la creación del conocimiento, estimulando los enfoques interdisciplinarios, multidisciplinarios y transdisciplinarios y disponiendo de la capacidad de adaptación necesaria para responder a las demandas de la sociedad.
• Establecimiento de alianzas estratégicas entre el sector público y privado en un marco que facilite la transferencia y el aprovechamiento de los conocimientos por la sociedad venezolana en búsqueda del conocimiento, sin el afán de poseer la verdad irrefutable.
• Promoción de la participación de los integrantes del Sistema y de otros miembros de la sociedad; basados en el principio de la complejidad de la organización de un todo, en sus dinámicas, produciendo cualidades o propiedades nuevas, que no identifican una parte en forma aislada.
En la medida en que se dan los avances tecnológicos, se comienza a crear un espacio para la formación del personal que pueda responder a la necesidad de cambio y transformación, a la par que se suceden en el país. En Venezuela, frente a la baja rentabilidad que enfrenta la agricultura tradicional, que no logra satisfacer el mercado interno y que conlleva a un gasto público exagerado en la importación para la aseguración alimentaria, sumándose la crisis mundial que se avecina en el abastecimiento de la ingesta básica, el Estado ha emprendido un sin fin de fondos económicos y programas que incentivan a la explotación del suelo ocioso y a otras alternativas que permitan aprovechar mejor los recursos para así, diversificar las fuentes de ingresos con el establecimiento agropecuario; como por ejemplo la apicultura, la lombricultura, la truchicultura, ranicultura, cría de jabalíes, faisanes, codornices, emús, avestruces, ciervos, y toda una plaza pecuaria poco comunes. Y últimamente, se ha agregado otra actividad como lo es la Helicicultura, esta es una palabra compuesta formada por Helici que deriva de Helix (género de caracoles con caparazón de forma helicoidal) y Cultura (en latín, cultivare: cultivar). En conceptos modernos Helicicultura significa: “Cría a Ciclo Biológico Completo de Caracoles Comestibles Terrestres”. (Mayordomo, I., 2003)
La vitalidad de realizar un estudio en el tema reside en el desarrollo de la actividad en helicicultura como una alternativa de cooperación para el desarrollo endógeno del país. La cría de caracoles de tierra se evalúa como una alternativa factible que puede ser tomada en cuenta por los campesinos y otros profesionales del área de la zootécnia.
En los últimos años la helicicultura está recibiendo una mejor atención, en conjunto con el continuo aumento de la demanda internacional, porque constituye un consumo gastronómico, farmacéutico y el desarrollo de nuevos ejemplares como reproductores, rescatando de este modo a la especie de la extinción” (Mayordomo, 2003, p. 11).
En Francia comer caracoles (también conocido como escargot) es un hecho común. En Venezuela sólo se sirve en exclusivos hoteles y restaurantes, o lo sumo es importado por escasos bodegones para atender a un micro mercado de europeos residenciados en el país; y pese a que el molusco abunda en gran parte de los jardines de las casas y zonas de vegetaciones selváticas. Se sabe que en Italia, Francia, España la helicicultura es desplegada hace muchos años con tecnología vanguardista, pero en Venezuela la labor helicícola es nula, siendo poca la información que se puede obtener, ya que no se conoce criaderos a nivel industrial, salvo algunos casos de criaderos aislados en etapa experimental y rudimentaria que no han tenido continuidad. Sin embargo, para el país, esta actividad constituye una oportunidad de negocio en el sector agropecuario, porque se cuenta con ventajas para su producción, como es el caso de inmensas extensiones de tierras aptas (humedad, ph, suelos calcáreos, temperaturas medias).
La cría del caracol en Venezuela podría ser a corto plazo una de las producciones animales más rentable como ocurre en otras esferas internacionales, si se le realiza con el cuidado necesario, valiéndose de tecnologías adecuadas, brindando los recursos económicos por acción Estadal para el pequeño, mediano y gran productor. Y por supuesto, educando el recurso humano y comunidad en general para el andamiaje zootécnico. Se entiende, que podría ser un proceso paulatino y lento, que tal vez, constará de años para que se vaya internalizando dentro de la cultura carabobeña y /o venezolana, pero es menester iniciar, extendiéndoles el llamado al sector científico y académico a tomar parte y cobertura en esta acción a través de la investigación.
En Venezuela en la actualidad no existe el desarrollo de la pecuaria alternativa no tradicional del caracol Helix. Sin embargo, como anteriormente se dijo, esta especie abunda como plaga en condiciones climáticas favorables para su desarrollo, pero se carece al igual que otros países Latínoamericanos de conocimientos para su explotación, producción y consumo debido a la falta del manejo y uso de tecnología que permita el emprendimiento en esta área.
De allí que, la Cooperativa “Caracoles de Venezuela”, R. L (CARAVEN), iniciada en el 2006, nace como un emprendimiento social que persigue la mejora de la calidad de vida de sus participantes y de los ciudadanos del país, a través del fomento del desarrollo endógeno dirigido a la actividad socio-productiva de la explotación del caracol Helix venezolano para exportación a los países consumidores de este rubro y al sector pecuario Industrial.
Además, esta institución, CARAVEN como ganadora del tercer puesto a nivel nacional, después de competir con mil quinientos (1500) proyectos de planes de negocios, con el proyecto “Núcleo de Desarrollo Endógeno para la Exportación Industrial del Caracol Venezolano” el cual fue presentado en el Concurso IDEAS 2007-2008, el mismo fue censado por el Fondo de Ciencia y Tecnología con créditos blandos por convenios con organismos estadales y otras instituciones crediticias que fungen como capitalistas de riesgos del sector privado del país; busca cristalizar su razón de ser debido a su compromiso social y obligación institucional adquirida.
Una de las dificultades que CARAVEN enfrenta, es que sus integrantes, quienes son los entes encargados de las tareas de producción y explotación del caracol Helix, la mayoría de ellos no poseen los conocimientos técnicos necesarios para llevar a cabo esta actividad de exportación industrial del caracol venezolano.
Esta situación, quizás se deba a que los miembros de la institución CARAVEN no disponen de los medios apropiados para su formación y capacitación que les permitan poder obtener herramientas necesarias para la explotación (con respeto profunda al ecosistema) y posterior exportación del producto a otros países, y también ofrecer su producción al mercado interno nacional.
Dentro de éste contexto, en éste ensayo se pretende defender las potencialidades y competencias del capital social de la Cooperativa Caracoles de Venezuela (CARAVEN) para a futuro diseñar un programa de inducción educativa en helicicultura. Dicha inquietud se basará en el emprendimiento de un núcleo cooperativo de desarrollo endógeno, dirigido y apalancado por el Comité de Educación y Desarrollo Social, quienes se encargan en la actualidad de velar por la formación de sus asociados, futuros trabajadores y comunidad interesada. La fundamentación de tal programa de inducción educativa en helicicultura se basaría en la teoría de Bandura con su aprendizaje de experiencia directa, Ausubel con su aprendizaje significativo, las perspectivas teoréticas andragógicas de diversos autores apoyadas en la visión de la complejidad de Morin, el basamento legal venezolano y los aportes del proyecto: Núcleo de Desarrollo Endógeno para la Explotación del Caracol Venezolano. Todo con una perspectiva conservacionista del ambiente.
Se puede decir entonces que, la helicicultura es una ciencia bien desarrollada en países europeos, como se ha señalado con anterioridad. Ésta viene siendo, como una mención o especialización de la veterinaria, hasta el punto de estudiarse como carrera universitaria. En Argentina ya se están especializando en el área y forman personal asesor en el tema, y en el Internet se ofrecen cursos a distancias y hay todo un despertar publicitario relacionado con el caracol; por lo que, es valioso aprovechar todas las condiciones venezolanas en el campo de la política, la educación, los convenios internacionales, las finanzas y medios masivos de información para hacer un camino nuevo es espacios distintos a los tradicionales y jamás transitados en el país.
Referencias
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Adam, F. (1977). Andragogía en la Universidad Simón Rodriguez. II revisión. Publicaciones de UNESR, Editorial Andragogic-Fidea. Caracas, Venezuela.
Aldana, D., Frenkiel, L., Tapia, A., Pérez, S. y Sánchez, M. (2002). Educación en la conservación y rehabilitamiento del caracol Strombus giga y de su hábitat en el Caribe. Documento recuperado el 02-02-2008 de: www.mda.cinvestav.mx/.../habitats_esenciales/Aprende_jugando/juegos_doc/juego%208_Historia_del_abuelo.doc
Alvarado, L. (2003). Análisis de algunos factores claves en la producción del caracol. Revista IDIA XXI, año 2003, vol. N°5. Documento recuperado el 08-02-2008 de: http://www.inta.gov.ar/ediciones/idia/alt/caracol01.pdf
Anteproyecto de Ley Orgánica de Educación. (2007). Reflexiones de la propuesta de la Ley Orgánica de Educación, Edición Especial. Universidad de Carabobo. Dirección de Medios y Publicaciones, Publicaciones Degal C.A. Valencia, Venezuela
Ausubel, D. (1968). Psicología educacional: una visión cognitiva. Nueva Cork, Editorial Richardand Winston.
Bandura, A. (1977). Teoría del aprendizaje social. Nueva Jersey, Editorial Pretince Hall.
CARAVEN. r. l. (2006). Núcleo de Desarrollo Endógeno para la Explotación del Caracol Venezolano. SAPI: Propiedad Intelectual Colectiva Parcial. Venezuela- Carabobo.
Centro de Capacitación a Distancia en Argentina. (S/f). Curso On-line. Documento recuperado el 25-04-2007 de: http://acrux.org/caracoles/index.html
Centro de Capacitación a Distancia en Argentina. (S/f). Curso On-line de Helicicultura. Documento recuperado el 25-04-2007 de: http://www.elsitioagricola.com/cursos/helix/distanciamlm/distanciamlm.asp
Consejo Federal de Inversiones de Argentina. (2003). Perfil de Mercado del Caracol. Documento recuperado el 14-05-2006 de: http://www.cfired.org.ar/esp2/eventos/Heli_video_sep/PERFIL%20DE%20MERCADO.pdf
Ley Orgánica de Ciencia y Tecnología e Innovación. Gaceta Oficial n° 38.242. De fecha 3 de agosto de 2005. Venezuela.
Mayordomo, I. (2003). Helicicultura, Cría biológica del caracol. Ediciones Agrotécnicas, S.L . España.
Mayordomo, I. (2003). Cría Biológica del Caracol. España- Madrid. Ediciones Aerotécnicas, S.L.
Moran, E ()
Nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Gaceta Oficial n° 5453. Extraordinario de fecha 24 de marzo de 2000. Venezuela. Editorial M. Cultural.
Propuesta de Ley Orgánica de la Cultura. (2005). Hacia una Ley Orgánica de Cultura. Documento recuperado el 19-02-2008 de: www.alcaldiamayor.gob.ve/portal1/proyectocultura.doc -

miércoles, 8 de diciembre de 2010

ENFOQUE EPISTEMOLÓGICO DE LA EDUCACIÓN CIUDADANA: TRANSFORMACIÓN DEL INDIVIDUO EN CIUDADANO

Libro Electrónico
AUTORA: Ing. Nahir José Sequera T.

CORTE XVI

Ensayo

Para enmarcar la ciudadanía, se hizo necesario la revisión de fundamentos epistemológicos, relacionados con las Ciencias Políticas, ya que la evolución de la ciudad-estado-hombre político parte de la Teoría Clásica de Aristóteles, Platón, sigue la Teoría Moderna, donde aparecen las distintas formas de gobierno y las ideologías consecuentes con las corrientes epistemológicas propias de la modernidad y la Teoría Contemporánea, donde exponentes como Max Weber (1864-1920), analizan precisamente el concepto político de ciudadanía.
Revisados cada uno de los postulados, se hace necesario elaborar un conjunto de proposiciones que sirvan para referenciar al tema concreto en estudio, a través de teorías propias de las Ciencias Políticas. La expresión ciencia política puede ser usada en un sentido amplio y no técnico para denotar cualquier estudio de los fenómenos y de las estructuras políticas, conducido con sistematicidad y con rigor, apoyado en un amplio y agudo examen de los hechos, expuesto con argumentos racionales. Es definida por Bobbio, Matteucci y Pasquino (2007: 75) como “una disciplina histórica, o sea una forma de saber cuyo objeto se desarrolla en el tiempo y está en continua transformación: lo que hace imposible de hecho la experimentación”. En el siglo XX el desarrollo de la ciencia política sigue de cerca la suerte de las ciencias sociales y soporta su influjo ya sea porque utiliza el modo de aproximarse al análisis del fenómeno político o bien porque hace suyo el uso de ciertas técnicas de investigación. El país en el cual la ciencia política como ciencia empírica ha sido cultivada con mayor intensidad, ha sido justamente el lugar en el que las ciencias sociales han tenido en los últimos años un mayor desarrollo.En confrontación con los estudios políticos del pasado, el estado presente de la ciencia política se caracteriza por la disponibilidad de un número de datos incomparablemente mayor que aquellos de los cuales podían hacer uso los estudiosos del pasado. Según Valles (2000:93): enumera nueve especies de datos desarrollados por los politólogos en los últimos años:

Sobre elites; opiniones de las masas; el comportamiento del voto de los electores y de los miembros del parlamento; los llamados datos agregados obtenidos a través de estadísticas relevantes para el estudio de los fenómenos políticos; datos históricos; datos producidos por otras ciencias sociales sobre las condiciones y los efectos de las comunicaciones; datos secundarios derivados de nuevos procedimientos analíticos; matemáticos y estadísticos y de programas de computadoras.
En consecuencia, la tarea más urgente y al mismo tiempo más comprometida en lo que respecta a esta fase de la ciencia política es la de someter a análisis y, eventualmente, de poner en cuestión la propia ideología, examinando su significado histórico y actual. En ello se advierte, que la formación comunitaria en instancias participación ciudadana, para la transformación del individuo en ciudadano, debe presidir todo estudio de la política sobre el comportamiento de los individuos y de los grupos que actúan políticamente en una sociedad.

Teoría Política
La filosofía política es una rama de la filosofía que estudia cuestiones fundamentales acerca del gobierno, la política, la libertad, la justicia, la propiedad, los derechos y la aplicación de un código legal por la autoridad. Los fundamentos de la filosofía política han variado a través de la historia, así para los griegos la ciudad era el centro y fin de toda actividad política, en el Medioevo, toda actividad política se centra en las relaciones que debe mantener el ser humano con el orden dado por Dios y a partir del Renacimiento la política adopta un enfoque básicamente antropocéntrico. Sandel (2008:147):

La filosofía política, matriz del pensamiento filosófico griego, instaura una perspectiva de lo político que no atiende al poder, ni a la ley. La filosofía política se presenta como crítica recurrente de los principios normativos en función de los cuales se construyen los discursos políticos. El verdadero centro práctico-conceptual de la filosofía política no es el poder sino la explicitación crítica de los elementos ideológicos que median los procesos sociales de constitución de sentido, los cuales, a la postre, pretenden legitimar una forma concreta de poder.
En resumidas cuentas, la política, del griego politikós, ciudadano, civil, relativo al ordenamiento de la ciudad, es la actividad humana que tiende a gobernar o dirigir la acción del estado en beneficio de la sociedad. Es decir, es el proceso orientado ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo, lo que aporta al programa de inducción que se propone una esencia de la obra de Aristóteles titulada, precisamente, Política. El mismo Aristóteles definía al ser humano no sólo como un animal político por excelencia, sino también a la política, como comunicación dotada de un poder, relación de fuerzas.
Teoría Política Clásica
El autor más representativo de esta teoría clásica fue sin lugar a dudas, Aristóteles, quien expuso las formas de gobierno, la misma que sin grandes cambios fue retomada por diversos autores en los siglos siguientes. En lo clásico, la polis griega constituyó la primera forma política dentro del mundo occidental y, es al mismo tiempo la primera categoría de análisis político. Al traducirlo significaría algo así como ciudad-estado, es como la polis griega, plataforma política en la trayectoria histórica de la cultura. Aristóteles expuso en la Política, la teoría clásica de las formas de gobierno, la misma que sin grandes cambios fue retomada por diversos autores en los siglos siguientes; además estableció categorías fundamentales, en las que se continúa apoyando para entender la realidad política.
Lo importante en la teoría clásica, ya antes de Sócrates, es el haber reconocido dos grandes fines para una sociedad razonable enlazados entre sí: la libertad individual y el respeto a la ley. En este sentido, Miranda y Oro (2001:117) exponen lo siguiente:

La política dejó de ser un asunto casi religioso, reservado a los nobles, ya que la libertad del ciudadano quedó vinculada a la facultad de convencer y dejarse persuadir mediante argumentos racionales, ganados en el diálogo libre e irrestricto con los otros.
Interesante es, ante todo, la idea de concebir la libertad dentro de la ley razonable: una cosa son las restricciones derivadas de la sujeción a la voluntad arbitraria de otro hombre y otra muy distinta las limitaciones inherentes. Por ello, repetidas veces esta teoría ha sido criticada como una visión ciertamente elitaria de la vida social, pero en realidad es sólo una visión que está por encima del prosaico nivel de los problemas cotidianos y, que debe ser considerada para la conformación de una sociedad razonable.
Aristóteles escribió su Política como extensión de su obra Ética Nicomaquea, famosa por su concepción del ser humano como animal social, y de la polis (antigua ciudad-estado griega) como el vehículo capaz de ofrecer una buena vida a esa sociedad con una filosofía política que se basa en la ética del perfeccionismo, no obstante, la ética de Aristóteles es una ética de bienes, porque él supone que cada vez que el hombre actúa lo hace en búsqueda de un determinado bien.
Siguiendo estos postulados, es útil recordar el principio aristotélico según el cual la felicidad de cada uno y el éxito del Estado son dos aspectos del mismo proceso: la mejor constitución es aquella que fomenta la felicidad de cada individuo y su bienestar.
De acuerdo con Aristóteles, “el hombre es una criatura que vive en una polis” (generalmente traducido como el hombre es un animal político) y lo que va a demostrar en su Política, es que la polis es el único marco en que el hombre puede realizar plenamente sus aptitudes espirituales, morales e intelectuales.

Teoría Política Moderna

El autor más representativo de la teoría política en la modernidad fue Maquiavelo (1469-1527), con su aporte se abre camino a la reestructuración social. En esta época es donde surgen las ideas políticas fundamentales legadas por las distintas corrientes del pensamiento, de las que se nutren muchas de las actuales discusiones teórico-políticas.
Aunque la política se presenta a veces como un asunto de gran complejidad, como ilimitada, presenta límites históricos, pero también éticos y epistémicos. En este sentido, Maquiavelo presenta en estado casi puro la matriz genuina de la idea moderna de política, debido a que descubrió la necesidad y la autonomía de la política, de la política tal como es, que tiene sus propias leyes contra las que es inútil rebelarse, esa autonomía queda reflejada en la razón de Estado, una razón autónoma, no sujeta a leyes.
Cuando Maquiavelo describe su imagen de la política en los Discursos y el Príncipe, hace algo más: pone en juego los principales elementos con los que en adelante se va a tener que enfrentar toda política realmente moderna. Y esa imagen no será ya unitaria, sino múltiple, basada al menos en tres modelos de sujeto político: el príncipe nuevo, el fundador estadista (intenta construir un orden político seguro y duradero) y el ciudadano republicano (sirve al bien público en libertad y sin corrupción).
Al profundizar en la teoría política moderna se confrontan varias tradiciones de pensamiento, como son: el republicanismo, el liberalismo, el conservadurismo, el socialismo, tradiciones éstas que nutren el terreno de la teoría política contemporánea.
De esta forma, el concepto moderno de política se va fundiendo con el de Estado, con el de poder de Estado y posteriormente, el pensamiento político se va haciendo antipolítico con el individualismo liberal. En consecuencia, la gubernamentabilidad representativa contiene siempre la promesa de una vía política de salida de la conflictividad moderna.
El liberalismo se puede ver como un intento político de resolver las antinomias de la modernidad, sin embargo en el desarrollo de la modernidad liberal capitalista se está poniendo de manifiesto la envoltura burocrática en que está siendo atrapada la humanidad.

Teoría Política Contemporánea

Uno de los grandes forjadores de la Ciencia Política contemporánea ha sido sin lugar a dudas, el sociólogo alemán Max Weber (1864-1920). Weber aportó interesantes trabajos con relación a la evolución capitalista y la burocracia, pero quizá una de sus principales contribuciones a la política fue su análisis de los diversos tipos de autoridad, cada una de las cuales constituyó su propio principio legitimador, punto central de su pensamiento, es su análisis del Estado.
Para Weber éste es una agrupación o comunidad política, que usa la fuerza o la violencia legítima para imponer su autoridad. De esta manera, el Estado se define siempre como una relación de dominación, una relación de poder entre los hombres, en donde unos mandan y otros (la mayoría) obedece.
Desde la teoría política contemporánea se aborda la posibilidad de que el hombre desarrolle su condición política como miembro imprescindible de una organización política, ya que con ello se profundiza en la calidad de las democracias contemporáneas. Según lo reseñado por Strauss y Cropsey (2006:64) “se configuran los cuatro modelos de ciudadanía que la teoría política contemporánea posibilita: el modelo de ciudadanía liberal, el modelo de ciudadanía libertaria, el modelo de ciudadanía republicana y finalmente el modelo de ciudadanía comunitaria”.
Como precedentes a estos diferentes modelos ciudadanos, se configuran, también, otros dos modelos de ciudadanía que se dieron en la historia política de occidente. Dos realidades histórico-políticas otorgaron un papel fundamental al ciudadano en el mantenimiento de sus organizaciones políticas: las ciudades-estado de la antigüedad (Esparta, Atenas, y Roma), y las ciudades-repúblicas italianas.
Siguiendo la tesis de Max Weber (1864-1920), en el modelo de ciudadanía de la antigüedad se encuentra, por vez primera con el pleno desarrollo del homo politicus, y por otro lado, en las ciudades-repúblicas italianas se inicia el desarrollo del homo oeconomicus, y de alguna manera ambas facetas se encuentran hoy incluidas en las características que debe contener la ciudadanía contemporánea.
Para la elaboración de los cuatro modelos ideales de ciudadanía que plantea la teoría política contemporánea, se toma como referencia fundamental la obra de cuatro importantes científicos sociales: John Rawls para la ciudadanía liberal, Robert Nozick para la ciudadanía libertaria, Jürgen Habermas para la ciudadanía republicana, y finalmente Charles Taylor para la ciudadanía comunitaria.
De esta manera, se delimita los elementos y características principales que entran hoy en el debate teórico del concepto de ciudadanía, con ello se intenta abordar la posibilidad práctica de la condición política del hombre, dejando atrás parte de este paradigma: sujetos cerrados en sí mismos, incapacidad de comunicar y evasión de las propias responsabilidades sociales. Cada necesidad lleva a un hombre a unirse con el que puede satisfacerla y la variedad de necesidades da lugar a una multiplicidad de hombres, reunidos en un lugar para ayudarse entre sí, esto es lo que hace posible la transformación del individuo en ciudadano.

Por ello, en la actualidad, si se desconocen estos enfoques epistemológicos de las Ciencias Políticas, resulta difícil comprender los mecanismos de acceso a la autorealización del hombre, la formación de la voluntad del Estado, los principios de justicia social, la corresponsabilidad ciudadana, el reconocimiento claro y contundente de la progresividad de los derechos y la protección de ellos por parte del Estado y la sociedad concebida en su totalidad.
Desde entonces, ha sido preocupación universal a través de la historia, y prueba palmaria de ello, son los tratados, acuerdos y convenios que sucesivamente se han ido formando y acordando entre todos los países del mundo, el establecer la participación ciudadana en todo el quehacer de la vida del hombre, como un derecho humano fundamental, con tendencia a matizarla con rasgos de "derecho-deber", que trascienda más allá de un simple derecho establecido en el orden positivo, sino que sea también obligación y deber ciudadano que derive en la praxis en el ineludible deber del Estado de construir un tejido institucional.
En nuestro país, el texto constitucional venezolano, hace énfasis en las distintas formas de participación ciudadana para el bien común y colectivo, enmarcado en un territorio que ocupa el conglomerado social de familias, ciudadanos y ciudadanas que habitan en un área geográfica determinada, que comparten una historia e intereses comunes, se conocen y relacionan entre sí, usan los mismos servicios públicos y comparten necesidades y potencialidades similares: económicas, sociales, urbanísticas y de otra índole.
Partiendo de esto, la participación ciudadana la plantea Pintos (2007:62) en la gestión pública a partir de un esquema que define dos finalidades básicas de las instituciones estatales, las cuales asocia a dos funciones:
La primera finalidad es satisfacer las necesidades de la población, que se vincula con la función de Administración; la otra finalidad es representar los intereses, prioridades e identidades de la ciudadanía, esto se relaciona con la función de gobierno y la política.
Pintos clasifica la participación ciudadana dentro de cuatro grandes áreas temáticas: primero, con relación a la democracia; segundo, en relación con los temas de descentralización; tercero, en relación con los temas de políticas sociales y su implementación y; en cuarto lugar, en relación con los temas de modernización de la gestión pública. En primer lugar, señala Pintos que la participación ciudadana apunta a la democratización del Estado y del sistema político. Se busca con esto el refuerzo del Estado de Derecho, reformar la institucionalidad política y consolidar las libertades públicas, particularmente la libertad de expresión. En particular se avanza en las reformas de la Constitución para dar curso a la nueva legislación regional y municipal, que democratiza los Municipios y crea los gobiernos regionales y locales.
La importancia de la Educación Ciudadana es buscar por medio de la inducción la adaptación y ambientación del individuo en la instancia de participación para la cual fue elegido; es necesario orientarlo y capacitarlo; proporcionándole la información y los conocimientos necesarios para que tenga éxito en su nueva posición de protagonismo, con un propósito: Formar al Individuo en Ciudadano, capacitándolo para que el ejercicio de sus funciones se traduzca en el bienestar integral, personal y colectivo, como es el caso del progreso científico del siglo XXI que ha tenido sus expresiones más relevantes e influyentes en el nacimiento de la ciencia política post-moderna.
El objetivo de la Educación Ciudadana es fortalecer las competencias y habilidades de los actores (protagonistas) sociales mediante la difusión andragógica de contenidos teóricos y prácticos según lo establecido en la normativa legal vigente, a fin de impulsar la creación y consolidación de los planes y proyectos vinculados al desarrollo comunitario.
De acuerdo con Chiavenato (2008:42) “la inducción es el proceso inicial por medio del cual se proporcionará la información básica que le permita al individuo integrarse rápidamente en un colectivo”.  Cuando se trata de inducción comunitaria, es imperante la necesidad de iniciar un proceso de socialización, para que individuos aprecien los principios de corresponsabilidad, cooperación, solidaridad, transparencia, rendición de cuentas, honestidad, eficacia, eficiencia, responsabilidad, control social, equidad, justicia, igualdad social, de género, entre otros, las competencias a adquirir, los conocimientos sociales que son esenciales para asumir un determinado rol y las actitudes precisas para participar como miembro en las actividades de una sociedad
En consecuencia, las instituciones, organismos públicos y demás entes están obligados a difundir y promover mecanismos de participación garantizando su correcta implementación, creando programas de educación para la participación ciudadana, como nueva filosofía de gestión.

Se llega a la conclusión final de que se revisó exhaustivamente cada una de las teorías, desde sus inicios con los postulados de filósofos como Aristóteles, Platón, Hobbes, en lo que se conoce como la Filosofía Política Clásica, donde surge el concepto de polis o ciudad, propiciando un esquema de formas de gobierno e ideologías que se modelan en la Teoría Política Moderna hasta el concepto de ciudadanía y sus derechos en la tríada Política, Gobierno y Estado de la Teoría Contemporánea.
Estos postulados son una referencia indiscutible para comprender los procesos post-modernos de las Ciencias Políticas, donde la ciudadanía ejerce un rol protagónico en los sistemas democráticos, a través de lo que se esboza como participación ciudadana. Esta acción de participar libremente en los asuntos públicos que conciernen a una comunidad, se concentran en las instancias primarias de participación comunal.
Con los mecanismos de participación se busca consolidar procesos nuevos que se están insertando hoy día en las comunidades, como el trabajo en redes y sobre todo el trabajo hacia la comunidad. No obstante, para que la participación ciudadana sea efectiva y controlada se requiere de una planificación, así como la organización y funcionamiento de los órganos encargados de la coordinación de las políticas públicas y las instancias de participación.
Por consiguiente, existe una discrepancia entre participación y formación, lo cual se traduce en el letargo de la educación ciudadana para la participación, considerada una materia de interés de carácter prioritario, cuyo fin es buscar por medio de la inducción la adaptación y ambientación del ciudadano y ciudadana en la instancia de participación; es necesario orientarlo y capacitarlo; proporcionándole la información y los conocimientos necesarios para que se transforme de individuo a ciudadano.



REFERENCIAS
Bobbio, N., Matteucci, N. y Pasquino, G. (2007). Diccionario de Política. Editorial Siglo Veintiuno Editores. Décima edición en español. México.
Brito, G. (2003). Política y Filosofía Práctica. Editorial Sur S.A. Buenos Aires.
Maquiavelo, N. (1978). El Príncipe. Editorial Espasa Calpe, Madrid.
Miranda, C., y Oro, L. (2001). El Príncipe de Maquiavelo. RIL Editores, Santiago de Chile.
Sandel, M. (2008). Filosofía pública: Ensayos sobre moral en política. Marbot. Ediciones. ISBN 978-84-936411-1-5.
Strauss, L., y Cropsey, J. (2006). Historia de la Filosofía Política, Editorial Fondo de Cultura Económica, México.
Valles, S. (2000). Política y Ciencia Política: Una Introducción. Mcgraw Hill. 1 edición. Revista ISBN: 978-84-481-4374-9
Pintos, C. (2007). Participación Ciudadana. Caracas: Editorial Laboratorio Educativo.

Universidad Bicentenaria de Aragua. (2009). Manual para la Elaboración, Presentación y Evaluación del Trabajo Final de Investigación de los Programas de Postgrado. San Joaquín de Turmero: UBA.

ESTADO Y CONTEMPORANEIDAD DIDÁCTICA PARA LA FORMACIÓN EPISTEMOLÓGICA Y SOCIOPOLÍTICA DEL EQUIPO DE SALUD

Por Msc. Daisy Meza

CORTE XVI

INTRODUCCIÓN

Abordar la problemática del Estado desde la contemporaneidad, implica un proceso multidimensionado que se explica desde lo historiográfico, lo sociopolítico, epistemológico, ideológico y socioeconómico, pues los cambios que determinan el funcionamiento del Estado desde las Instituciones de salud y educación, tienen sus referentes en la Constitucionalidad, los planes de la nación y las políticas públicas.
Ahora bien, la no comprensión de ello, ha hecho que el equipo de salud en nuestras instituciones educativas universitarias y hospitalarias, se presente con un lado delgado y ciertamente vacío o débil para enfrentar los retos que el nuevo milenio trae consigo; esto no es casual; ya que es parte de la herencia cultural del Modelo Positivo-Funcional-Pragmático, que en su empeño por invisibilizar la acción social de mujeres y hombres, codificó todas las estructuras, inclusive la humana en el marco de sus diferencias.
Hoy por ejemplo, se evidencian, cambios en las estructuras institucionales de salud y educación, con nuevos, nombres, propósitos y formas de funcionamiento como una expresión emergente, ante la implosión del Estado Contemporáneo en su desgaste producido desde la modernidad.
Así, aún y cuando las “nuevas estructuras” siguen ancladas a la modernidad, se debaten ante otras posibilidades que se hibridan con lo post-moderno y lo complejo aunque no se les dé en la práctica, ese nombre.
Comprender este fenómeno ideológico-social, implica entonces comprender la contemporaneidad y con ello, la necesidad del empoderamiento del equipo de salud en el sector universitario de los referentes que lo explican. Se abordan entonces, desde el artículo que se presenta a continuación, una serie de teorías de entrada, referidas al Estado Contemporáneo y sus fundamentos epistemológicos, las formas o modalidades de Estado en Venezuela, el Estado y la Contemporaneidad: ¿Tres modelos económicos y un mismo fin?.
De aquí entonces que se plantee como propósito central de este trabajo, la construcción de un material impreso o texto, que desde la didáctica, posibilite al equipo de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Escuela de Bioanálisis de la Universidad de Carabobo, Sed Aragua, el estudio y la comprensión del Estado y la Contemporaneidad, para el fortalecimiento de su formación epistemológica, ideológica, sociopolítica, historiográfica y socioeconómica, tan necesaria para enfrentar los nuevos retos del milenio.

APROXIMACIÓN A LA REALIDAD

Los nuevos tiempos del milenio, han introducido cambios en todos los niveles de las estructuras sociales, políticas, ideológicas, culturales, educativas y de salud. Hoy por ejemplo, se plantea la necesidad de insertar a las instituciones de Educación Superior y Salud, en los requerimientos generados por tales procesos de reestructuración paradigmática.
De allí entonces, e que las universidades, se vean en la obligación de replantear sus pensum de estudio y con ello, la lógica que ha definido su funcionamiento en materia de enseñanza hasta ahora. No se trata así, de solo cambiar planes, programas y estrategias metodológicas de enseñanza, ya que el problema no es curricular con visión tecnicista (objetivos, contenidos, estrategias), sino de un proyecto educativo con otra u otras miradas epistemológicas sobre la realidad social universitaria y de salud del país y del planeta.
Es así, que surge como requerimiento impostergable, el currículo por competencias, que tanto ha sido debatido y cuestionado, pues unos/as lo definen como neo-conductismo y otros/as lo definen como una vía desde el paradigma de la complejidad, para aperturar con flexibilidad los pensamientos y las practicas humana, sociales, académicas y de salud.
Entendido de ese modo, el currículo por competencias, se presenta como una opción interesante, si se asume desde las disertaciones que Chomsky (1999:113) hace sobre él, al caracterizarlo como: la capacidad de disposición, de actuación y de interpretación de la realidad”.
Evidentemente, éste, definido así, ofrece la alternativa para comprender la realidad, desde otras miradas y otras lógicas distintas a las que tradicionalmente se han hecho sobre el conocimiento.
Por otra pare, Tobón (2007:7) lo define como “la capacidad de actuar con ideonidad y compromiso en acción, con conciencia en base a conocimientos, habilidades y destrezas”.
Nótese que en ambas reflexiones, tanto Chomsky como Tobón, coinciden en una comprensión distinta del currículo, en la cual se incluyen la capacidad, disposición, acción, interpretación, compromisos, conocimientos, habilidades y destrezas, como condiciones necesarias para asumir un saber.
Ahora bien, ¿cómo cambiar el currículo, si la plataforma epistemológico-conceptual de lo que el mismo implica, pretende ser inmutable para los y las que lo pretenden implantar?. He aquí la gran controversia, pues si la praxis curricular implica; compromiso, conciencia, interpretación; es preciso que se entienda la necesidad imperiosa de un proceso educativo, construido sobre el entendimiento de base claras acerca de lo que sociopolíticamente se debe conocer para asumir la practica curricular que por demás, es ideológica.
Al revisar el caso de dicha practica curricular, en la Universidad de Carabobo, Sede Aragua, como caso de estudio, se evidencia en la Facultad de Ciencias de la Salud, carreras como las de Bioanálisis, vacías de contenido epistemológico y sociopolítico claro, aún y cuando se pretende caracterizarla como constructivista y ahora en el tránsito hacia el enfoque basado en competencias, sus pensum de estudios develan una lógica fundamentada en conocimientos fragmentados, asignaturas sin conexión entre sí, marcadas por un pragmatismo que como bien lo señala Sheffler (1999:20) “promueve procesos de aprendizaje y enseñanza mecanicistas, basados en mera técnica aplicativa, carentes de fundamentos que impulsen nuevos conceptos educativos y de vida”.
A ello se suman, los cursos de formación docente, que pretendiendo resolver el problema de las capacidades de quienes imparten la docencia universitaria, continúan bajo una lógica docentista, carente y renuente a introducir la discusión que desde las teorías sociales, epistemológicas, las bases sociopolíticas, los modelos económicos y los esquemas y proyectos educativos existentes, permitirán facilitar tanto a docentes como a estudiantes del sector salud, una nueva conciencia ciudadana y otro sentido para comprender el por qué de la crisis del sector salud, el problema del Estado y la Contemporaneidad y la necesidad de pensum de estudios con contenidos pertinentes socialmente.
Además, se debe destacar que aún cuando existe un espacio llamado Publicaciones en la Facultad de Ciencias de la Salud, Sede Aragua, no se utiliza este, para promover un área que facilite la construcción y elaboración de materiales didácticos impresos que garanticen una formación cónsona con los nuevos tiempos, sino que solo se le da uso como espacio para reproducir y encuadernar.
Las vías de publicaciones, están fortalecidas solo por el Departamento de Salud Pública de Medicina, quien proporciona un gran aporte a través de las Revistas Indexadas Tipo A, promovidas desde dicho Departamento auspiciando un espacio para la reflexión y publicación desde la diversidad epistemológica, en donde tienen cabida, temáticas de distintas áreas y saberes.
Sin embargo, desde allí no logra resolverse el vacío del pensum en el caso de la Escuela de Bioanálisis en relación a la formación epistemológica y sociopolítica que quienes imparten y reciben la enseñanza, deben poseer. ¿Por qué esta necesidad?, porque desde ella, es posible “un currículo por competencias con competencias genéricas, políticas, sociales e institucionales” como lo señala Lejter (2002:17).
Parece requerirse, entonces, si no de una revisión profunda del pensum de estudios, por lo menos de materiales didácticos impresos que contribuyan a la formación de lo/as docentes y estudiantes que constituyen el equipo de salud, adscrito a la Universidad de Carabobo en su Facultad de Ciencias de la Salud, de la sede Aragua, a fin de promover actitudes abiertas al conocimiento que exige hoy el nuevo currículo basado en competencias.
Se presentará entonces, como alternativa para la promoción de las actitudes antes señaladas y como una contribución a lo que el currículo por competencias exige desde las competencias genéricas sociales, políticas e institucionales, un material didáctico  o texto que lleva por título: Estado y Contemporaneidad, Didáctica para la Formación Epistemológica y Sociopolítica del Equipo de Salud.
Desde él, se pretende ofrecer, a partir de mapas y esquemas conceptuales, mediante los cuales se ablanden las posibilidades de entrada al conocimiento epistemológico, historiográfico, sociopolítico y socioeconómico, la discusión del Estado Venezolano en su proceso de estructuración y desestructuración.
Todo esto se realizará mediante una revisión de más de cuarenta bibliografías, que desde lo hermeneútico-documental permitirá el producto de un texto que visualmente luzca atractivo ante una población que como el equipo de salud, trae como escuela, el pensamiento instrumental, lo que de hecho ha sido parte de lo que explica la negativa a introducirse en otras formas de pensamiento, de aquí entonces, el valor de la didáctica a través de mapas conceptuales para lograr el propósito que se pretende alcanzar, a través de un texto escrito.
Comprender esta discusión, aproxima al equipo de salud, entendido este en el concepto docentes-estudiantes de la Facultad que laboran y laborarán en distintos sectores de salud el país, hacia la capacidad de descontruir la lógica que explica los procesos del estado que abordan la salud y los cambios que hoy se presentan en ella.
Hablar del Estado Venezolano implica una revisión minuciosa y exhaustiva de los referentes que lo explican, desde su génesis hasta los momentos importantes de su estructuración y desestructuración, entendidos como centralización y descentralización.
Según Del Búfalo, E (1995:20):
Este surge con las mismas formas asumidas en la colonia desde los modelos de las antiguas provincias de Portugal y España, en cuya estructuración territorial no hubo espacio para una sociedad libre pues su construcción estuvo centrada en el caudillismo.
Así, el Estado Venezolano toma una estructura dual, por una parte, basado en desigualdades y verticalización administrativa y por otra, con una jerarquización y división nominal de los poderes, con una arquitectura centro-periférica que reconstruye la vinculación lineal: metrópolis-colonias.
Según Zeitting, I. (1982:36):
El Estado Venezolano se caracteriza en su génesis, desde las ideas liberales de ilustración, cuyo centro es la razón instrumental como expresión de la modernidad. El Estado se construye desde el individuo, quien a partir de su absorción a la voluntad común general, sin perder su propia voluntad, se ciñe a una fuerza impersonal o fuerza de la naturaleza.
En pocas palabras, este concepto de Estado-Individuo-Comunidad se desarrolla bajo la teoría del contrato social, materializada en todos los sectores de la sociedad, ámbitos y áreas del saber, como un referente político-ideológico que sostiene a dicho Estado.
El Estado se sustenta entonces, bajo los criterios de “felicidad, soberanía y democracia” representada en delegación de poderes, denominada fuerza pública, en la cual se asume el cambio social como algo lento y deliberado a través de la Reforma.
Para Del Búfalo, E (1995:21):
El Estado Liberal Burgués que nace con la Contemporaneidad, pretende una naturaleza del orden social que busca “la felicidad del individuo”, mediante un contrato  social concebido como Pacto Social, en la que los derechos y la soberanía individual dejan de ser naturales para el individuo y se transforman en bien  común que se expresa en la ley.
Esto implica que el Estado es quien fija los derechos y los administra según sus dispositivos de autoridad, ley y orden desde el aparato represivo pero en medio de un discurso dicotómico que anuncia libertades y derechos humanos bajo la esclavitud de dicho Estado. Es por ello que el orden social, aparece asociado a leyes inmutables que marcan el rumbo de todos los procesos que se desarrollan en él.
Entonces ¿Qué caracteriza al Estado Contemporáneo Venezolano en todas sus estructuras incluyendo la salud?: Poderes públicos, burocracia administrativa, aparatos represivos, una fisonomía de Estado controlador e interventor de los derechos ciudadanos bajo las leyes, representatividad, presidencialismo, constitucionalidad y pactos sociales que invisibilizan las diferencias en nombre de la homogeneización de la cultura, los derechos, las ideas, la salud, la enfermedad y la educación, entre otras cosas, todo ello como herencia colonial.
Estos referentes que lo caracterizan, tienen sus manifestaciones ideológicas en pensamientos de viejos empiristas, racionalistas y positivistas como Loocke, Condillac, Rousseau, Tocqueville, Montesquiu, Hobbes, Newton, Saint Simón y Comte por mencionar algunos, a los cuales hace referencia Zeitling, I. (1982:37) identificando desde ellos, un Estado caracterizado ideológicamente por:
El conocimiento de la realidad natural y social dependiente de la razón, la  conducción política del mismo desde un parlamento y un poder legislativo que elabora, regula y vigila las leyes que rigen la vida común de los ciudadanos, un poder ejecutivo que vigila al legislativo y un hombre que se adapta al orden existente, es pasivo y aprende por la experiencia social.
Desde estos postulados empiristas, se ha justificado entonces un Estado, que ha invisibilizado las diferencias de género y etnias  ya que concibe al hombre como concepto genérico y universal y que, además se instituye sobre la base de la obediencia y adaptabilidad a la ley y al orden establecido, con unas estructuras de poder que controla desde la razón, la institucionalidad y la voluntad humana.
Además Zeitling, I (1982:38), destaca los referentes racionalistas heredados de la ilustración de pensamientos de Rousseau, Tocqueville y Montesquiu, para la construcción del Estado como:
La unificación del poder en la organización política de las instituciones, un parlamento que legisla la vida social, los pactos sociales donde los individuos pierden sus derechos, la descentralización como opción de un poder fragmentado, el Estado como República, que protege la propiedad privada, el individuo sometido a la ley como manifestación de la razón.
Se develan desde estos referentes planteados, en la referencia anterior una ideología y visión sociopolítica, en la cual las instituciones, el poder, la razón y la propiedad, parecen ser anteriores a las necesidades sociales de mujeres y hombres y a sus derechos y oportunidades, lo cual se consolida con lo que el Positivismo afianza como criterios para la construcción el Estado ideal desde personajes como Saint Simón y Augusto Comte, a los cuales se refiere Zeitling, I. (1982:39) al señalar que según estos ideólogos:
El Estado y la sociedad deben ser conducidos por una elite cultivada y educada, una elite científico-militar-industrial, desde los principios positivos que permitan el control de los poseedores sobre los desposeídos. Un Estado debe fundamentarse en los principios Lazzer-Faire y bajo el respeto de evolucionismo, el orden y la ley; así como a la permanencia de instituciones no transformables, sino desde una visión de sociedad homogénea.
Todos estos principios han definido al Estado Venezolano en cuatro momentos importantes de la contemporaneidad: Entre 1811-1958 (Estados Liberales Nacionales), entre 1960-1989 (Estado Democrático-Liberal-Representativo), entre 1990-1999 (Estado-Democrático-Neoliberal) y entre 2000-2009 (Estado Socialista del siglo XXI); aún y cuando en cada período, cambie la semiología del discurso que los define.
Es por ello que en las instituciones vinculadas a los procesos educativos en salud, se ha asumido hasta ahora, esquemas estructurados en su funcionamiento y prácticas que develan un concepto de formación de ciudadanos/as homogéneos/as, con perfiles incambiables o en todo caso, solo reformables y en donde la participación es solo un concepto, más no así una práctica y los pensum de estudios, constituyen una réplica de las características del mismo Estado, basadas en la rigidez, autoridad, verticalidad, inflexibilidad metódica y prácticas educativas despóticas, amparadas en discursos de avanzada.

RECONOCIMIENTO DE LAS FORMAS O MODALIDADES DE ESTADO EN VENEZUELA DESDE LO SOCIOPOLITICO UNA HERRAMIENTA DIDACTICA PARA EL EQUIPO DE SALUD

Tres formas o modalidades de Estado, han definido a la contemporaneidad venezolana: 1) La República, 2) El Estado-Nación-Centralizado y 3) El Estado Federal-Descentralizado.
¿Por qué es importante que quienes conforman el equipo de salud las reconozcan?, sencillamente porque ello permite empoderamiento ciudadano sobre los procesos sociales, políticos, educativos y de salud.
Así, según la Comisión para la Reforma del Estado (1989:26) estas tres formas o modalidades de Estado pueden definirse como:
a) República: La mezcla de elementos liberales y autoritarios, gobierno fundamentado en la constitucionalidad, con reconocimiento de los derechos y deberes del ciudadano, representatividad en el parlamento, sustentado en contratos sociales, basado en sistemas presidencialistas e hispanoamericanismos. b) Estado-Nación-Centralizado: Con características paternalistas que cohesionan lenguas, tradición, costumbres y religión, totalidad homogénea que regula la acción de los ciudadanos, estado “protector”, que busca la “estabilización social”, concepto desarrollista y modernizador, estado liberal- burgués, transcurre entre dictaduras y democracias. c) Estado Federal-Descentralizado: Basado en autonomías de las localidades, coexistencias de sistemas presidencialistas, ministeriales y parlamentarios, centrado en una división territorial, redistribución del poder, transferencia de competencias y descentralización administrativa.
Ahora bien, después de estas tres Conceptualizaciones de Estado, se hace posible visibilizar la yuxtaposición de modalidades por las cuales ha transitado Venezuela y desde las cuales se sostiene la institucionalidad, las prácticas educativas y las prácticas en salud; primero con instituciones con prácticas desarrollistas, modernizadoras y ciertamente con visos de nacionalismos homogeneizadores, en el caso educativo, con currículos que cohesionan el conocimiento en ideas de unificación y un solo pensamiento y luego con ilusionismos de autonomías que aunque en el discurso lo parezcan, en la práctica siempre han estado supeditadas a estructuras concebidas como superiores, al estilo del  concepto centro-periferia.
Para evidenciar estas tres formas o modalidades sociopolíticas de Estado, se hace referencia a las modalidades de Gobierno que las han amparado como los nacionalismos, democracias representativas, participativas, formas paternalistas, intervencionistas y populistas, desde las cuales se han edificado también, las prácticas educativas y de salud, con una herencia o réplica cultural de las mismas.  
La Revista Sic (1996:45), define a estas modalidades de la siguiente manera:
Nacionalismos: Sentido de integración e identidad nacional, nacionalización de industrias, autarquísmo, desarrollismo, patriotismo, revolución y militarismos, se retoma el concepto de soberanía nacional, basado en  la teoría de la seguridad nacional. b) Democracias Representativas: Pluralismo político, alianzas y pactos, estado conformado por poderes públicos, burguesía todopoderosa que organiza a la sociedad.     c) Paternalismos-Intervencionismos: Estado centralizado, todopoderoso, autoritario, recaudador de impuestos, conceptos de unidad territorial, control administrativo, modernizador, utiliza decretos, acumulador de riquezas para fortalecer el fisco nacional y trabaja por el fortalecimiento de las instituciones. d) Populismo: Estado basado en el consumo, formas de acumulación, industrialización, alianzas de clases, modernizador.
Desde estas modalidades de gobierno, funcionan tanto las Repúblicas, el Estado Nación Centralizado y el Estado Federal Descentralizado, de aquí que sociopolítica y epistemológicamente, sea tan controversial, ubicar a Venezuela en su contemporaneidad en una sola forma, pues históricamente, aparecen hibridadas y desde tal hibridación se han construido también las políticas y prácticas educativas y de salud. Ello explica, el por qué de currículos sin precisión del tipo de ciudadano/a, de Estado y sociedad que se desea alcanzar, de aquí los vacíos epistemológicos y sociopolíticos de los diseños curriculares, de estructuras mecanicistas y tecnicistas que permiten encubrir el desconocimiento de lo que según sea el tipo de Estado y sociedad que se pretende alcanzar en las instituciones de Educación Superior e inclusive el por qué no logran comprenderse los cambios en materia de políticas educativas y de salud desde pensamientos internacionales.
Comprender tales formas, modalidades y estructuras, facilita prácticas claras, búsqueda de nuevos referentes y la flexibilización de pensamientos en el sector salud.

ESTADO Y CONTEMPORANEIDAD
¿TRES MODELOS ECONÓMICOS Y UN MISMO FIN?

Podríamos comenzar preguntándonos, ¿Por qué el equipo de salud que labora y estudia en las instituciones universitarias, tiene que involucrarse en la comprensión de los modelos económicos, si la práctica educativa en los pensum universitarios de salud, han sido concebidos hasta ahora desde el Positivismo y sus teorías afines?, ¿Qué aporta tal comprensión para abordar nuevos pensamientos curriculares educativos en salud?
Creo que definitivamente, es grande el aporte desde tal comprensión, ya que las prácticas educativas, curriculares y de salud no son vacías, sino que se instituyen como el resultado de epistemes, ideologías y modelos sociopolíticos y económicos que, postulan desde sus principios, cómo se concibe al Estado y la Ciudadanía.
Todo equipo de salud, debe conocer entonces, qué caracteriza a los modelos hasta el siglo XXI, regentes de la economía desde la cual se administra y ha administrado la salud y la educación.
González, F. (1993:65) los explica desde los siguientes postulados:
Liberalismo Económico: Modelo que se instala en Venezuela desde el siglo XIX y permanece hasta 1970, caracterizado por la existencia de un mercado, basado en el libre comercio, la iniciativa individual, ley de oferta y de demanda, desarrollismo y sustitución de importaciones. En él se pierden los controles de Estado sobre el capital y se materializa con la fuga de divisas. b) Keynesianismo: Surge en la Europa de Post guerra 1940-50 y en Venezuela se estructura en varios momentos 1970-1980-2000-2009. Basado en Capitalismo planificado de Estado, es monetarista, gasto estatal sin control pero búsqueda de equilibrio macro-económico, redistribución de ingresos, desarrollo autárquico hacia adentro. c) Neoliberalismo: Vuelta a la racionalidad del liberalismo, teoría intervencionista, elevados precios, adelgazamiento de las funciones del Estado, este pasa a ser una empresa más, estado basado en la competencia, devaluación monetaria, vuelta al Lazzer-Fairismo.
Es importante señalar, cómo la presencia de estos modelos económicos han marcado pauta importante en las políticas educativas y de salud en el sector universitario, sobre todo en el último de dichos modelos como el Neoliberalismo, en el cual, según la Comisión para la Reforma del Estado (1999:32):
Se contempla una óptica de desarrollo ciudadano que se traduce en competencia profesional, productividad e innovación, aprendizajes globalizadores, centrados en las matemáticas y la lengua, homogeneización de objetivos, pensamiento corporativo privatizador, controles otorgados a organismos internacionales como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo, adelgazamiento del Estado en sus funciones y poco compromiso social.
Cada uno de los modelos económicos, tuvieron su impacto en la educación y la salud pero el Neoliberalismo fue quien materializó la apertura a las confrontaciones ideológicas del país por su enfoque profundamente fragmentario y privatizador de la educación y la salud; además por la visión de un Estado sin compromiso social que se presenta como empresa y como instancia que delega competencias y se desconcertan, hasta el punto de entregar concesiones a organismos internacionales en donde se pierde la construcción de una nueva conciencia ciudadana.

REFERENCIAS

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Comisión para la Reforma del Estado (1989). El Rol del Estado Venezolano en una estrategia económica. Volumen 5. Caracas: s/editorial.

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Del Búfalo, E (1995). Muerte y Resurrección del Estado. Caracas: s/editorial.

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Lejter, J. (2002). El Proceso de Aprender-Enseñar. Módulo de Capacitación Pedagógica. Vínculos y Respuestas a las Necesidades Sociales. Módulo IV. Caracas: MDSS.

Meza, Daisy y Sánchez, Roel (2007). El Currículo por Competencias. Revista Comunidad y Salud. Universidad de Carabobo. Facultad de Ciencias de la Salud. Escuela de Medicina. Witremundo Torrealba. Departamento de Salud Pública. Aragua.

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